Desaceleración económica y elecciones

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A pesar de los retos, México cuenta con un ecosistema empresarial sólido y en crecimiento.

 

El principal problema que puede tener el país desde el punto de vista económico es la desaceleración económica de Estados Unidos. Este año se registrará una desaceleración económica a nivel mundial que dará como resultado una de las tasas de crecimiento más baja de los años recientes; al tiempo que la inflación se reducirá desde los máximos de varias décadas a los que llegó en 2022, pero continuará en niveles todavía elevados.

En los próximos 12 meses vamos a tener una situación, yo diría paradójica, pero peculiar. Vamos a tener un problema de incertidumbre política y de incertidumbre regulatoria que obstaculizarán la actividad económica.

Focus Economics estima que el dólar cederá algo de terreno frente a las principales monedas en 2023. Sobre los riesgos para otras divisas, considera que el euro resentirá sanciones ‘ojo por ojo’ con Rusia y la extensión de la guerra en Ucrania.

Mientras el peso mexicano podría empezar a debilitarse en la medida que la política monetaria mexicana empiece a desligarse de la estadounidense. La proyección es que en septiembre comience la baja de las tasas de referencia por parte de Banco de México.

Ante una caída de los precios del petróleo, la situación de las finanzas públicas puede sufrir los siguientes 18 meses, 16 meses. Tendremos elecciones en México y en Estados Unidos y, se tiene un riesgo importante en términos de incertidumbre. Por su parte, uno de los motores de la liquidez en el país son las remesas, sin embargo, ante un tipo de cambio 20% menor al del año pasado, en términos del poder adquisitivo, se convierte en una disminución importante para las familias beneficiarias de los dólares provenientes de Norteamérica.

En la Reunión Nacional de Consejeros Regionales 2023 de BBVA México, Serra Puche consideró que frente a este panorama el país tiene una gran oportunidad con el nearshoring por el nivel de inversión que representa, dados los bajos costos, la cercanía con Estados Unidos y su Tratado de Libre Comercio con dicha nación y con Canadá. Sin embargo, requerimos de un Estado de Derecho que permita al gobierno atender las necesidades de la inversión privada para que genere rendimientos con beneficios a la población. No obstante, las últimas noticias han sido de ataques a proyectos productivos desde el titular del Ejecutivo Federal.

Mi lectura es que, si en los próximos 12 meses somos capaces de mantener la estabilidad económica y promover el nearshoring, habremos cumplido con la tarea de aprovechar esta gran oportunidad. México goza de un bono juvenil único en la historia reciente. Otros países tuvieron un panorama similar al nuestro e hicieron su tarea, hoy China y Corea del Sur disfrutan del esfuerzo realizado durante la etapa de inversión respectivamente.

Para México, el nearshoring se ha convertido en una estrategia cada vez más popular, sobre todo para empresas estadounidenses que buscan reducir costos, pero también aumentar eficiencia. Y esto se ha visto, sobre todo, más evidente tras los recientes casos de desabasto en cadenas de suministro que han colapsado múltiples industrias que solían confiar parte de su producción, o incluso procesos, a la región asiática.

Sin duda, la ventaja real que ofrece México como destino de nearshoring es su cercanía geográfica con Estados Unidos y, esto es claro y evidente. Pero, aunque no se suele hablar mucho de eso, también existe algo de proximidad cultural y sobre todo una fuerza laboral altamente calificada que ofrece costos competitivos. Sin embargo, esta oportunidad no es nueva, ya en los 90 ‘s con la apertura del Tratado de Libre Comercio, México vivió su momento. Aún recuerdo que en ese entonces nos sentíamos muy cerca del primer mundo y la historia registra el resultado de lo acontecido. Hoy, volvemos a tener una segunda oportunidad.

Si bien el nearshoring representa una oportunidad única para México, considero que no es lo único a lo que debe de apostar el país, ya que es necesario trabajar también para que la inversión nacional crezca a mayor velocidad, además de poner el “foco” en el Tren Transístmico, ya que es el proyecto más importante de esta administración y puede reducir la desigualdad en México. El reto está en hacerlo rentable.

A nivel internacional, Estados Unidos de Norteamérica vuelve a vivir un momento de polarización social y política. Su presidente Joe Biden tiene un nivel de popularidad bajo, en comparación con otros mandatarios a las mismas fechas de haber iniciado su periodo presidencial. Sus dos caídas públicas y edad avanzada han generado una imagen no favorable para su reelección. Por otro lado, los republicanos aceleran el discurso de la supremacía americana, mismo que llevó a Trump a la presidencia. El gobernador Desentis marca la agenda mediática y su postulación a la candidatura por la presidencia es un foro que le permite revivir los temas que aquejan la frontera entre México y Estados Unidos. En consecuencia, el escenario es de alta incertidumbre.

En todo caso, son más las razones por las cuales México es todavía un destino atractivo para la inversión en nearshoring. A pesar de los retos, México cuenta con un ecosistema empresarial sólido y en crecimiento, con empresas nacionales y extranjeras que operan en diversos sectores, que es incluso envidiable para otras regiones y, esto puede facilitar la colaboración y el intercambio de conocimientos y mejores prácticas entre las empresas. Nuestra tarea es seguir desarrollando el talento para los buenos tiempos, así como para las épocas de retos que nos permitan sortear la marea y llegar a destino con bien.