Antártida en alerta, ola de calor sin precedentes desafía la región más remota

Las temperaturas, que normalmente oscilan alrededor de los gélidos -54 grados Celsius, alcanzaron un máximo inusual de -10 grados Celsius el 18 de marzo de 2022
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La antártida

En marzo de 2022, la Antártida, el continente más frío y remoto de la Tierra, vivió un evento climático sin precedentes que dejó perplejos a científicos y expertos de todo el mundo. Las temperaturas cerca de la costa oriental de la Antártida se elevaron a niveles nunca antes vistos, superando los registros normales en asombrosos 39 grados Celsius, marcando un hito como la ola de calor más intensa jamás registrada en cualquier parte del mundo.

Este fenómeno climático asombroso dejó a los investigadores presentes estupefactos, algunos incluso se vieron obligados a quitarse las camisas y vestir pantalones cortos para soportar el relativo calor.

“Era muy evidente que se trataba de un acontecimiento extraordinario”, afirmó Edward Blanchard-Wrigglesworth, autor principal del estudio.

De igual manera, abundó:

“Encontramos que la anomalía de temperatura de 39 grados es la más grande jamás medida en cualquier parte del mundo”.

Las temperaturas en la costa este de la Antártida, que normalmente oscilan alrededor de los gélidos -54 grados Celsius durante el cambio hacia el otoño en el continente, alcanzaron un máximo inusual de -10 grados Celsius el 18 de marzo de 2022. Esto marcó un récord al ser incluso más cálido que la temperatura más alta registrada durante los meses de verano en esa región, un hecho que dejó a la comunidad científica perpleja.

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La investigación liderada por Blanchard-Wrigglesworth y su equipo se centró en descubrir cómo y por qué ocurrió esta ola de calor sin precedentes, especialmente en una época del año en la que se esperaría menos luz solar. Sus hallazgos sugieren que, si bien el calentamiento climático desempeñó un papel, gran parte del evento extremo se debió a la variabilidad natural de la Antártida.

Vientos inusuales causan altas temperaturas en la Antártida

La ola de calor se originó a partir de vientos inusuales. Los vientos típicamente soplan de oeste a este alrededor de la Antártida, ayudando a mantener el continente aislado de las regiones más cálidas hacia el norte. Sin embargo, en un giro inusual, los vientos cambiaron su dirección, permitiendo que una masa de aire cálido del sur de Australia se desplazara hacia la Antártida Oriental en tan solo cuatro días, una hazaña sin precedentes.

La Antártida

Estos vientos también llevaron consigo una gran cantidad de humedad, lo que resultó en fuertes nevadas, lluvias y deshielo en la costa oriental de la capa de hielo antártica.

Al mismo tiempo, la Antártida estaba experimentando el nivel más bajo de hielo marino registrado, aunque los científicos afirman que este factor no influyó significativamente en la ola de calor.

Los grandes cambios climáticos no son completamente inusuales en las regiones polares, según el estudio. Datos de estaciones meteorológicas globales y simulaciones por computadora revelaron que las mayores anomalías de temperatura en comparación con lo normal ocurren en latitudes altas.

Esto se debe a una característica básica de estas regiones: hay más aire frío cerca del suelo. En lugares como la Antártida, donde la inversión térmica es común, una masa de aire cálido puede desplazar el aire frío, creando condiciones cálidas, especialmente durante el invierno o alrededor de él, cuando las capas de inversión son más fuertes.

“Esto es precisamente lo que observamos en la ola de calor de la Antártida”, explicó Blanchard-Wrigglesworth. “Estos eventos erosionan esa inversión térmica, desafiándola y generando un clima cálido en un entorno generalmente frío”.

A pesar de la sorprendente magnitud de la ola de calor antártica, el papel del cambio climático aún está bajo investigación. El estudio concluye que el calentamiento global solo contribuyó con un aumento de 2 grados centígrados en la temperatura durante la ola de calor.

Sin embargo, se advierte que para finales de siglo, el cambio climático podría aumentar esta anomalía térmica en entre 5 y 6 grados centígrados adicionales, lo que plantea preocupaciones sobre el futuro de la región más remota y misteriosa de nuestro planeta.

Efrén Urrutia