La persona cuidadora: impactos en la salud física y mental de la persona

La persona cuidadora experimenta impactos negativos en su salud física y psicológica durante dicho proceso
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La persona cuidadora es quien se hace cargo del cuidado de una persona que no se puede valer por sí mismo, este rol generalmente es atribuido a las mujeres

La persona cuidadora es un miembro de la familia que desempeña la función de velar por la salud y/o mental de alguna persona que por cualquier otra razón no pueda desempeñarse por sí mismo, en su gran mayoría es una labor ejercida por mujeres que no reciben remuneración económica por desempeñar dicha función

Cuando surge la necesidad de asistencia, suele ser alguien del círculo íntimo quien asuma el papel de cuidador. En la mayoría de los casos, la hija ocupa el rol principal (50%), seguida por la esposa o compañera (12%), y en menor medida las nueras (9%). En contraste, cuidadores hijos, esposos o yernos representan el 8%, 5% y 2%, respectivamente.

A pesar de los avances en igualdad de género, persiste la arraigada idea de que la mujer debe cuidar en la familia mientras el hombre provee, consolidando a la mujer, de aproximadamente 52 años, como la persona cuidadora familiar por excelencia.

En algunos casos, hombres desempeñan función de la persona cuidadora

Cuando los hombres asumen el papel de cuidador, a menudo deben lidiar con el estigma de que las mujeres desempeñan el rol de manera “natural”, vinculado al instinto maternal. Esto contrasta con los esfuerzos que se perciben en los hombres que buscan ser cuidadores. 

La elección de un cuidador varón generalmente ocurre cuando no hay una mujer disponible. De cada 10 cuidadores varones, 6 cuidan de su esposa o pareja, 9 de una mujer y 6 están jubilados, con una edad promedio de alrededor de 67 años.

Las personas cuidadoras, sean mujeres u hombres, experimentan impactos negativos en su salud física y psicológica. Las mujeres reconocen cambios en su peso, mayor cansancio y falta de tiempo para cuidar de sí mismas. 

Los hombres, por otro lado, enfrentan disminuciones en el apoyo social-emocional, satisfacción marital, felicidad y bienestar emocional. Las repercusiones físicas incluyen problemas respiratorios o dificultades para dormir en los varones que cuidan de personas dependientes.

La importancia de distribuir responsabilidades en el cuidado de personas dependientes recae en evitar que todas las cargas recaigan sobre una sola persona, convirtiéndose en una responsabilidad compartida de toda la familia.

Adolfo Torres