Por el bien de los políticos, primero los pobres

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Fernando Soto Munguía (RIP), fue el chofer de la pipa de gas LP que volcó y explotó en el Puente (o distribuidor vial) de La Concordia, de la Alcaldía Iztapalapa, en la Ciudad de México, el 10 de septiembre de 2025, donde murieron 32 personas.

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) determinó que el chofer conducía a exceso de velocidad, perdió el control en una curva con pendiente, impactó un muro de contención y eso causó la fractura del tanque, provocando una fuga masiva del gas, una ignición y una deflagración que afectó a decenas de personas y vehículos.

En conclusión, el chofer fue el culpable de la tragedia, con lo cual los administradores y propietarios de la Transportadora Silva, del Grupo Empresarial Tomza, salieron en paz y a salvo de ese lamentable caso. Por supuesto que la Alcaldía de Iztapalapa y el Gobierno de la CDMX, también quedaron limpios en dicho proceso.

Felipe de Jesús Díaz Gómez, Emilio Erasmo Canteros Méndez y Ricardo Mendoza Cerón, fueron el conductor, el maquinista y el jefe de despachadores, respectivamente, del Tren Interoceánico que descarriló en el tramo Nizanda-Chívela, Municipio de Asunción de Ixtaltepec, Oaxaca, el 28 de diciembre de 2025, con un saldo de14 muertos.

La Fiscal General de México, con base en el análisis de la caja negra de la locomotora FIT-3027, de los peritajes técnicos, de las necropsias, de las entrevistas a víctimas y testigos, así como en la inspección de la vía y el material rodante, determinó que el descarrilamiento fue causado por exceso de velocidad, ya que en la curva del Km Z-230+90 circulaba a 65 km por hora, y el límite permitido son 50.

En conclusión, Díaz Gómez, Canteros Méndez y Mendoza Cerón, fueron los culpables de la tragedia y están siendo acusados de homicidio y lesiones culposas, con lo cual la constructora, los contratistas y el asesor honorario, salieron en paz y a salvo de este lamentable caso. Por supuesto que los servidores públicos del gobierno federal también están quedando limpios en este proceso.

Los dos casos anteriores se suman a las tragedias de Tlahuelilpan, Hidalgo, con 137 muertos; al incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, con 40 muertos; al desplome de la Línea 12 del Metro en CDMX, con 27 muertos; al accidente con migrantes en Chiapa de Corzo, Chiapas, con 55 muertos; las inundaciones iones en el hospital de Tula, Hidalgo, con 17 muertos; y el incendio en la tienda Waldo’s, en Hermosillo, Sonora, con 24 muertos.

Incapacidad, negligencia, complicidad, encubrimiento e impunidad, son los calificativos que se ofrecen a usted para juzgar todos esos casos en los que queda de manifiesto que, por el bien de los políticos, primero los pobres para usarlos de chivos expiatorios.

YM

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Álvaro Cué