Oficina de Pasaportes en Vallarta frustra a padre de acudir a la boda de su hija

En la Oficina Municipal de Enlace con la Secretaría de RE le negaron sin justificación el pasaporte. Ya tiene los boletos de avión a El Salvador de donde es su yerno y a donde su hija quiere que la lleve al altar
0
13486

Como historia de telenovela sucedió un caso en Puerto Vallarta, donde los villanos fueron los funcionarios públicos de la OME, Oficina Municipal de Enlace con la Secretaría de Relaciones Exteriores, SRE, quienes están a punto de frustrar que un padre de familia acuda a la boda de su hija, pues por burocracia y mero capricho se niegan a darle su pasaporte, pese a haber realizado los respectivos pagos y llevado todos los requisitos en tiempo y forma.

Este destino turístico es tierra de oportunidades para ciudadanos de todos los estados de la república, pero también de otras nacionalidades, así fue como coincidieron por cuestiones laborales la joven hija del señor Rodrigo Balcazar y un hombre nativo de El Salvador, se enamoraron y decidieron unir sus vidas, desearon hacer partícipes a ambas familias, por lo que una ceremonia será en Centroamérica.

Entonces empezaron los preparativos, don Rodrigo y su esposa apoyaron con todo a su hija y yerno, ante lo inevitable acudieron a la planta baja de la Presidencia Municipal del Gobierno de Puerto Vallarta, para tramitar su pasaporte y poder viajar fuera del país, motivados por la ilusión de ser testigos del enlace y respaldar a su retoño en tan significativo acto de su vida.

Entérate: Juan Ramón de la Fuente, próximo nuevo titular de Relaciones Exteriores

Ellas no tuvieron problemas, en la primera cita les dieron el Pasaporte, pero el señor Rodrigo no, le objetaron que su identificación oficial del Instituto Nacional de Electores estaba descarapelado y dañado, le instruyeron tramitar una reposición, de inmediato fue al INE, así llegó a la segunda cita este jueves 20 de junio, entonces lo atendió un joven, que describió como prepotente y cerrado, observó la nueva credencial y dijo que no servía, supuestamente por el año del registro, lo que el solicitante alegó que todo estaba en regla, vigente y que coincidían todos los documentos oficiales.

Con impotencia y molestia narró que, sin más, el burócrata dio un manotazo en el escritorio y le regresó sus documentos, con total insensibilidad, sin empatía, ni mucho menos don de servicio, don Rodrigo le explicaba que todo estaba regular, suplicaba que atendiera adecuadamente y fundamentara la razón de la negativa, pero nunca pudo el funcionario argumentar una razón justificada para su negativa al pasaporte.

El señor Rodrigo nació hace 60 años en Puerto Vallarta, es ampliamente conocido entre los viejos patas saladas, es un hombre tranquilo, trabajador, toda su vida ha sido contratista, es de los pocos que construyen palapas, nunca ha salido del país, incluso dice que no tiene ganas de viajar, pero tiene la obligación moral de apoyar a su hija en su enlace matrimonial sin importar a que punto del mundo se tenga que trasladar.

El rechazo a su trámite ha sido un drama al interior de su hogar; ya tienen los boletos de avión pagados y el hotel reservado en San Salvador, la ceremonia y celebración está lista para la primera semana de julio, su hija ya tiene su vestido blanco en la maleta, sueña con que su padre la lleve del brazo al altar y resulta que por culpa de un empleado del -Ayuntamiento se frustrará su anhelo.

Don Rodrigo está desesperado, no llamó por teléfono, él personalmente acudió hasta las instalaciones de CPS Noticias-Tribuna de la Bahía, quería desahogarse y compartir su triste historia, mostró todos los documentos, que efectivamente están en regla: originales de acta de nacimiento, INE, formulario de la Secretaría de Relaciones Exteriores y recibo de pagos por varios miles de pesos.

Todavía venía agitado, con los ojos a punto del llanto, dijo que sintió que se le subió la sangre, le parecía injusto estar padeciendo esta situación, hizo un llamado a las autoridades a cambiar su actitud, a que revisen bien su expediente y no sean tan irresponsables e insensibles.

EU

Miguel González Guerra