La Tierra está muy triste

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Iliana Sánchez

Para mí la poesía siempre ha sido un medio maravilloso de hablar de todo lo que existe. (Por eso será común que me encuentre publicando poesías en varios de mis escritos).

En lo personal a mí me ayuda a entender temas, desahogar frustraciones, explicar sentimientos , siempre habrá un poema para explicar algo que sucede en la cotidianidad o algo que alguna vez sucedió.

En esta ocasión ante tantas catástrofes y cambios por los que estamos pasando  y por el total  desequilibrio en que se encuentra nuestra madre tierra, es que me parece oportuno compartir este certero  poemita que se llama “LA TIERRA ESTÁ TRISTE.”

Edgar Vieto Price, escribió dicho poema en 1978, el cual avizora la eventual extinción de la especie humana, aun cuando los problemas ambientales que describe no eran tan graves como lo son ahora, 36 años después.

La Tierra está muy triste

“La Tierra está triste porque el hombre despreció la pureza del aire, la frescura del agua y el rocío de la noche.

La Tierra está triste porque el hombre secó los húmedos prados, los ríos y los lagos; y el mar quedó solo.

La Tierra está triste porque el hombre cortó los árboles que le daban sombra y fruto.

La Tierra está triste porque el hombre quemó los campos, la selva y el bosque.

La Tierra está triste porque el hombre no quiere oler el aroma de las flores, ni mirar las bellas mariposas.

La Tierra está triste porque el hombre contaminó el agua y murieron los peces; contaminó el aire y murieron las aves.

La Tierra está triste porque el hombre silenció las discusiones nocturnas de las ranas y el trino matutino de los pajarillos.

La Tierra está triste porque el hombre mató al venado, a la ardilla y al águila; y mató al puma y al león.

La Tierra está triste porque el hombre se quedó solo. La tierra está de duelo porque el hombre murió”.

Espero les haya gustado  tanto como a mí la sencillez de  este poema, y que  tanto como lo pretende su autor y yo, les invite a reflexionar un poco de la destrucción de nuestra tierra  ahora que la Tierra está más triste que nunca por las secuelas del calentamiento global, la explotación irracional de los recursos naturales y la contaminación de los ríos, lagos y mares.

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Iliana Sánchez