Juzgar penalmente a expresidentes es vital para la república

0
215

Sin la menor duda y tendríamos un futuro presidente de nuestro querido México, modelo de rectitud y calidad moral, a partir de la experiencia de llevar al máximo castigo, para aquellos vivales que todavía viven engañando y trampeando al pueblo saqueado y en gran parte exterminado; mismos que llegaron a ser mandatarios con argucias y fraudes electorales.

Sería mejor, ya que se empuja a los mexicanos, para seguir el ejemplo de los justicieros sociales anónimos, como aquella película, – entre muchas-, en las que el actor Charles Bronson, representa al desesperado por la injusticia predominante en los EUA, o sea: Droguilandia, y al fin, logra unas gotas de justicia, que el estado niega sin el menor pudor.

Mas, ahora y muy actual, hay una serie titulada “ENTREVÍAS”, que Netflix promueve además del consumo demencial del tabaco, induce a la aplicación de la justicia, ante el crimen cada vez mejor organizado desde las cúpulas del poder, oficial y empresarial.

Pero, no es la solución la DEFENSA PROPIA SOCIAL,  que es la que relatan las series fílmicas citadas. Y la verdadera solución empieza con el ejemplo de varonía que nos heredó Benito Juárez García, llevando al Cerro de las Campanas, al miserable usurpador y traidores a la patria, en aquel remoto junio 19, de 1867. Y lo logró como Presidente de la República. Sin necesidad de encuestitas, como evade el actual y fallido esperanzador mandatario; pese a que tiene sobradamente las pruebas necesarias para actuar.

¡ME ESTÁS OYENDO ENCUBRIDOR OBRADOR!

Y por otro lado, en el actuar positivo, le agradecemos lograr la eliminación de la LEY DE DELITOS DE IMPRENTA, que hoy mismo se conoce en la prensa nacional. Misma que limitaba el amplio derecho a la expresión de las opiniones de los ciudadanos. Por ello renace algo de esperanza, en que Obrador, logre la valentía de los que muy repetidamente dice admirar a el gran BENITO JUÁREZ, y, al mejor presidente del mundo el visionario GENERAL LÁZARO CÁRDENAS DEL RÍO.

Nada más y nada menos, lectores anhelantes de justicia.

EtiquetasOpinión