Cumplen sueño de escultora 59 años después; colocan su obra “El pescador” en la ciudad

La escultura “El Pescador” fue creada por Gloria Elies, artista de origen canadiense que encontró su paraíso y hogar en esta región donde vivió seis décadas
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Obra de Gloria Elies

En un emotivo acto, este sábado se cumplió el deseo de la escultora Gloria Elies de origen canadiense y asentada en Puerto Vallarta y Yelapa durante más de 60 años, al colocar su escultura “El Pescador” en el jardín del Hotel Rosita de esta ciudad, que su obra estuviera cerca de la cooperativa de pescadores aledaña al hotel es algo que ella deseó desde que la creó en el lejano año 1965; un sueño cumplido 59 años después.

Emocionada por estar cumpliendo un deseo de su madre, Daria Elies Nuñez, hija de la escultora, relató que Gloria -como pedía que la llamaran sus hijos, no mamá- fue una mujer adelantada a su tiempo, una artista comprometida con el arte, un espíritu libre y creativo con una historia de vida asombrosa.

En el acto, el anfitrión, Marcelo Alcaraz, propietario del hotel Rosita, compartió la emoción del evento, al rememorar que su abuelo, Salvador Alcaraz, fue amigo de Gloria Elies, por lo que para él fue como cerrar un círculo de amistad que él mantiene con Daria desde hace años.

Daria compartió ante un grupo de afortunados asistentes a la develación de la obra, entre galeristas, vecinos y amigos suyos de toda la vida, las múltiples vicisitudes, burocracia y desinterés que padeció por parte de las autoridades municipales, ya que la intención inicial era donarla a la ciudad y colocarla en alguna parte del malecón.

No obstante, expuso, luego de dos años y medio de trámites “solo ofrecieron un lugar con una base cuarteada que no la iba a aguantar”, por lo que decidió aceptar la invitación de Marcelo Alcaraz a instalarla en el hotel Rosita -quizá temporalmente- en tanto surge una mejor opción en el malecón-.

Evento de Gloria Elies

Una gloria para el arte

Gloria nació en Toronto, Canadá, con una sólida vocación artística, luego de trabajar durante años para el Royal Ontario Museum.

“Un día escuchó la vocecita del destino, se aventuró y viajó en autobús a lo largo de todo Estados Unidos y México, llegó hasta Oaxaca, donde se enamoró de México, de la gente, de sus vestidos y costumbres, que dignidad de gente, decía con emoción”.

A su regreso, más adelante trabajó en el Detroit Institute of Art, como parte de sus actividades tuvo una estancia en África donde estudio las máscaras rituales de las culturas africanas.

Estando en Argelia, territorio todavía ocupado en ese entonces por los franceses, Gloria conoció al que sería su esposo, un enfermero bretón que dirigía el albergue de la juventud donde ella se hospedó, él también era escultor. Se casaron y vivieron en Nice, en el sur de Francia donde nació su hijo primogénito.

Después de cinco años, cansada del eurocentrismo, Gloria le propuso a su esposo mudarse a un país que la había cautivado: México.

“Tras llegar a Nueva York, orientados por la música del azar, sin mayor brújula que la intuición, la pareja emprendió una larga ruta que los trajo a Puerto Vallarta en 1958”.

Develación de obra El Pescador

Cautivada por Yelapa

Gloria venía embarazada, en este puerto nació Daria, una patasalada rubia y ojiazul, hija de canadiense y francés. Luego de un periodo inicial en el centro de Vallarta.

“Encontraron un paraíso en Yelapa de donde Gloria nunca se iría, estuvo aquí por más de 60 años”.

Su padre, por cierto, se fue de aquí a lo cuatro años dejando a sus hijos pequeños.

“Al principio vivíamos en lo que era la hacienda del Club de Leones en el centro de Puerto Vallarta, fue una época de mucha bohemia para ellos que eran artistas por lo que mi mamá dijo vámonos, y decidió llevarnos a Yelapa”.

Años más tarde regresó su papá a Yelapa, a quien describió como “un señor barbón que fumaba cigarrillos oscuros”, venía por su hijo, era 1968 y habría una olimpiada artística en la que quería que participara, pero este rechazó la invitación; sin embargo, Daria levantó la mano.

“Yo había visto en la biblioteca de Gloria un libro de ballet, y le dije a mi padre que yo me iba con él con la condición de que me inscribiera en ballet”.

Y ocurrió así, Gloria se convirtió en una destacada bailarina, estuvo en varias compañías hasta que se cansó del machismo y el acoso de los mexicanos, por lo que se fue a Cuba durante un par de años a especializarse, luego trabajó en Estados Unidos y en musicales en la Ciudad de México antes de hacer un intrépido viaje en motocicleta que la llevó con su pareja de aquel tiempo hasta Sao Paulo, Brasil, “pero yo vine a Vallarta y a Yelapa todos los años, nunca dejé de visitar a Gloria”.

Daria terminó su carrera profesional en París, durante una década participó activamente en la vida cultural de la capital francesa, como punto final participó como bailarina en la celebración de los cien años de la torre Eiffel. Fue a principios de los 90’s cuando decidió regresar a Puerto Vallarta para estar con su madre en sus últimos años de vida.

El regreso al origen

Ya en Vallarta se involucró en actividades culturales, pero observó una serie de obstáculos para desarrollar un Instituto de Cultura, a cambio conoció a su ex pareja, se casó y se mudó a Los Ángeles donde nacieron sus dos hijos. Luego de 30 años, de nueva cuenta decidió volver a esta ciudad, a donde recién llegó en 2023.

La bailarina, hija de la escultora, relató la emoción que le causó estar en el lobby del hotel Rosita.

“Nosotros llegábamos aquí a esta zona en la cooperativa de pescadores del hotel Rosita, este era nuestro punto de embarque en las canoas de aquellos tiempos”.

Gloria Elies fue una mujer con un ímpetu de otra época, impulsiva, creativa y muy independiente hasta sus últimos días; en su etapa final dejó su paraíso en Yelapa para tener atenciones en Puerto Vallarta.

Gloria falleció en 2012 a los 89 años de edad en su casa de la calle Jacarandas. Su pescador de bronce ya está donde quería.

GC