Y de remate… El cambio está en uno

Aún recuerdo aquellas taquerías  donde los tacos te los servían en un cuadrito de papel, sin la necesidad siquiera de un plato.

Recuerdo en mi niñez a mi madre vendiendo cena, antojitos mexicanos, lo hizo tanto en casa como a la vuelta de ella, jamás se usó algún desechable, mucho menos recuerdo los tan sonados popotes, que en estos días tanto se ha hablado de ellos.

¿En qué momento se volvieron una necesidad?

Recuerdo ver llegar a la gente con sus propio plato o traste para cuando querían alimentos para llevar, y si era para comer en el lugar pues lo hacían con los utensilios del negocio.

Los popotes se veían solo cuando ibas a la tienda por tu refresco y lo pedías para llevar y no llevabas envase, entonces te lo daban en tu bolsita acompañado con un popote, pero al principio ni en esos casos era así, simplemente si no llevabas envase era “o lo pagas o te la tomas aquí”, y así lo hacía uno, terminabas sentado afuera de la tiendita tomándote el refresco con los amigos, era clásico que todas las tiendas tenían una banca o un par de sillas afuera para esos casos.

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