Vallarta tiene identidad, calidez y fe; Obispo Flores

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El obispo de la Diócesis de Tepic, Luis Artemio Flores Calzada, a cuya jurisdicción pertenecen las parroquias de Puerto Vallarta, ha realizado ya varias visitas pastorales a esta ciudad; últimamente más con motivo del centenario y las fiestas patronales de la parroquia de Guadalupe. Ha palpado la realidad de este destino, reconoce que tiene identidad, calidez y fe, pero también puede ser un lugar de vicios y problemas sociales. 

El religioso consideró: “Conservan mucho su identidad, la gente se conoce, son muy amables, atentos. Me ha tocado en algunas ocasiones que algunos turistas expresan que cuando vienen aquí sienten esa calidez, tanto en los hoteles como en restaurantes, ojalá nunca pierdan esto, ese sentido de alegría, de hospitalidad”.

Destacó; “Eso también edifica a los turistas, creo que también Vallarta además de ser un puerto, tiene un punto de unidad que es su fe, incluso muchos restauranteros, hoteleros, mucha gente profesional, tiene como punto de referencia su fe y creo eso hume al pueblo y eso crea mas fraternidad”

Destacó que es un puerto donde se vive una experiencia alegre, que el lugar es hermoso, pero sobre todo prevalece la calidez humana. 

Sin embargo, el obispo advirtió los riesgos de caer en la drogadicción, prostitución, la ambición desmedida por el dinero, por lo que exhortó a respetar siempre la dignidad de la persona. 

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Señaló: “Aquí creo que el problema sería que la gente se dejara influenciar de las partes que vienen de excesos, de abusos, por ejemplo a las mujeres que pueden utilizarlas como burdeles, el abuso de la droga, también el que se convirtiera, como a veces han querido hacer de Vallarta un lugar donde vinieran muchos gays, por supuesto las personas que tienen preferencia sexual distinta merecen todo nuestro respeto, pero que siempre se valore la dignidad de todas las personas”.

Flores Calzada hizo un llamado a que por el dinero no se olviden de lo más importante, como es la familia y Dios. Exhortó a no perder estos valores fundamentales y disfrutarlos mientras Dios los está socorriendo.

 

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