Temporada de Huracanes

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Hay momentos en que parecería que la historia da un acelerón. Las noticias se suceden con enorme rapidez, los acontecimientos se precipitan a tal grado que es difícil seguirles el rastro. Como decía Carlos Monsiváis: “Cuando empecé a entender lo que estaba pasando, pasó lo que estaba entendiendo”.

Como era de esperarse las “corcholatas” de la 4T andan surcando el país a la vieja usanza del México de los 70: acarreados, dispendio, coacción, tamboras, bastones de mando, patadas en las espinillas, matracas, espectaculares, desvío de recursos públicos, funcionarios haciendo campaña en horas de oficina, tortas y frutsis, además una variante que la 4T domina a la perfección: la subversión del lenguaje; en efecto, los creadores del término “aportaciones al movimiento” en vez de “moches”, crearon el término “Coordinador de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación” en vez de “precandidato a la presidencia de la República”; los mítines proselitistas serán “asambleas informativas” y así, una larga lista de etcéteras violatorios de la normatividad. En términos llanos, el adelanto de los tiempos electorales no sería tan grave como sí lo es el uso de recursos públicos para fines electorales, algo que estamos viendo que sucede a carretadas en esta “precampaña-no campaña”.

Los 3 Chiflados

Por el lado de la oposición tampoco cantan mal las rancheras; para solaz del presidente de la República, de Mario Delgado y del estado mayor morenista, la oposición comenzó su trayecto rumbo al domingo 2 de junio de 2024 como película de los Tres Chiflados. Crearon un “mini INE” que se desmoronó a las 24 horas, alguno de los perfiles que aparecían como los aspirantes más sólidos (Lily Téllez, Germán Martínez) se “bajaron” de la contienda antes de que empezara y los únicos que no cambian y siguen demostrando su obsesión con el agandalle y el poder son los presidentes nacionales del PRI y del PAN, “Alito” Moreno y Marko Cortés quienes, en un ejercicio de congruencia y brindando un servicio a la Patria, deberían de presentar desde ya su renuncia irrevocable con efectos inmediatos.

En las demás pistas del circo la función continúa. El coraje de la semana lo escenificó Adán Augusto (quien no anda tan a gusto) después de que esa némesis del obradorismo apellidada Loret publicó sendas fotos donde se ve al humilde tabasqueño portando ostentosos relojes; primero, un austero A. Lange & Söhne de 900 mil pesitos y después un Patek Philippe Aquanut con valor de 68 mil 500 euros, algo así como un millón 200 mil pesos. Para ser una prenda que usa en la muñeca uno de los más preclaros miembros de la 4T, cuyo líder moral pregona la pobreza franciscana, y afirma que no debemos desear un segundo par de zapatos si ya contamos con uno, el detalle causa por lo menos extrañeza y preguntas: ¿y la austeridad? ¿A cuánto asciende su salario para gastarse dos millones de pesos en relojitos? ¿Es lícita su procedencia? ¿Usted aspira entonces a ser presidente de México?

Secretos del Corazón

Pero ahí no paró todo. Sabemos que los del régimen de hoy “no son iguales”; ergo, no repiten aquellos desfiguros que hacían los de antes, como tener novias estando casados. Sabido es que don Adán Augusto tiene un feliz matrimonio con la señora Dea Isabel Estrada Rodríguez, con quien ha procreado tres hijos, por eso le causa tanta justa indignación que se insinúe maliciosamente que tiene algo que ver, más allá de lo profesional, con la diputada Andrea Chávez Treviño, estratega de su campaña, que fue fotografiada en una ostentosa camioneta blindada y, más recientemente, publicada una foto en la que su familia aparece feliz de la vida volando en un avión privado, presuntamente propiedad de las fuerzas armadas de México. Ante estos señalamientos, Andrea Chávez se limitó a responder, muy al estilo de la 4T, con un elusivo y airado “Los conservadores insisten con su campaña de desinformación y guerra sucia en redes sociales. No me sorprende. Calumnian porque durante estos años no han construido nada que puedan presumir o defender”, pero sin aclarar si su familia usó o no el avión oficial para fines particulares; por eso el senador independiente Emilio Álvarez Icaza le cuestionó directamente en Twitter: “¿Usó o no aviones de la #FFAA para viajes personales junto con su familia? Respuesta sencilla. ¿Sí o no?”.

Y quien se tambaleó feo ante la andanada fue el propio corcholato, ex ministro del Interior. El martes 27, varias veces ante preguntas a modo, y otras no tanto, Adán Augusto acusó a Loret de “poco hombre”, “misógino” “gatillero a sueldo” y “perverso”, entre otras furiosas linduras. Por supuesto se victimizó y quiso presentar el caso como una malévola maniobra en contra de una dulce chica cuyo único pecado ha sido apoyar al ilustre pro-hombre de los relojes caros; “toda nuestra solidaridad con Andrea Chávez ante esta guerra sucia, ante la misoginia”, dijo con su habitual hipocresía. El caso es que ninguno ha desmentido categórica y contundentemente el mensaje y se han limitado, como es costumbre, a insultar al mensajero. Y hablando del mensajero, aunque formalmente se trata de Carlos Loret de Mola, quien se ha convertido a lo largo de estos cinco años en un auténtico grano en el derriere de la Cuarta Transformación, Adán debería de investigar en círculos más cercanos; de hecho, tan cercanos al presidente AMLO como su coordinador de Comunicación Social, Jesús Ramírez Cuevas. Tal vez se llevaría una sorpresa. Tal vez comprobaría aquello de que cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde. Tal vez recordaría que estamos en plena temporada de huracanes.