Tecla 7/6 Sed de justicia

 

David Rojo

22 años después, al México de hambre y con sed de justicia, el México de corrupción impunidad.

22 años después sólo quedó el dedo del gatillo, no el peso del poder que ensangrentó y enterró un compromiso de futuro.

Del 23 de marzo de 1994 al 23 de marzo del 2016, el pasar de los años se han cargado de mas impotencia social, de frustración y de sueños partidos por terribles pesadillas que son realidades.

De un 23 de marzo a otro 23 de marzo el tiempo lastima, hay mas hambre y hay mas sed de justicia.

En Veracruz miles ganan la calles para expresar repudio en contra del gobernante priista a quien sostienen unos cuantos diputados, mientras que el estado sobrevive en medio de una desbordante violencia a la que contribuye el que policías operen al servicio de delincuentes, y el manejo de miles de millones de pesos bajo cuestionamiento de la Auditoría Superior de la Federación de ser parte de operaciones viciadas.

En Tamaulipas se suceden las balaceras a cualquier hora del día y en cualquier ciudad.

En Guerrero el pronunciamiento presidencial por la seguridad y el desplazamiento de militares y policías federales no ha bastado, no basta para contener los asesinatos.

En Baja California Sur se revientan dos presuntos centros de explotación sexual de mujeres, pero no se ha divulgado ninguna estructura o red de delincuentes o clientes potenciales, aun cuando en uno de los dos puntos, en Costa Azul, la PGR divulgó del rescate de 26 mujeres.

Ayotzinapa se suma a tantas heridas abiertas que no se cierran con el tiempo, y con los 43 estudiantes desaparecidos, la imagen de México ha sido puesta bajo cuestionamiento internacional.

Hay tanto que dijo Luis Donaldo Colosio aquel seis de marzo de 1994 y hay tanto que lastimó aquel disparo 17 días después de aquel histórico discurso que la sed de justicia que aludiera se ha agudizado.

Apenas, incluso los ciudadanos que promovieron la Ley General de Responsabilidades Administrativas, a la que han llamado: Iniciativa Ciudadana de Ley 3de3,  dieron cuenta en la presentación de su pronunciamiento que “los mexicanos estamos hartos de la corrupción (http://ley3de3.mx/#informate). Pero pedirle a los políticos que resuelvan el problema, es como pedirle a un futbolista que sea el árbitro de su propio partido. La solución tiene que venir de los ciudadanos”.

Observan por igual 10 actos de corrupción:

1.- Soborno.

2.- Desvío de recursos.

3.-Abuso de funciones.

4.-Colusión.

5.- Conspiración para cometer actos de corrupción.

6.- Tráfico de influencia.

7.- Enriquecimiento oculto.

8.- Obstrucción de la justicia.

9.- Uso ilegal de información falsa o confidencial.

10.- Nepotismo.

Del hambre y de la sed de justicia que veía Colosio en 1994, a la incertidumbre y malestar por corrupción e impunidad del 2016.

Decía Colosio:

“Reformar el poder significa hacer del sistema de impartición de justicia, una instancia independiente de la máxima respetabilidad y certidumbre entre las instituciones de la República.

“Reformar el poder significa llevar el gobierno a las comunidades, a través de un nuevo federalismo. Significa también nuevos métodos de administración para que cada ciudadano obtenga respuestas eficientes y oportunas cuando requiere servicios, cuando plantea sus problemas, o cuando sueña con horizontes más cercanos a las manos de sus hijos”.

Y aquellos 17 días antes del magnicidio en Tijuana, Colosio emocionado anticipaba:

“Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder del ciudadano. Es la hora de la democracia en México; es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades”.

“¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!

Pero a él le cerraron el paso, le dispararon.

22 años después, la corrupción y la impunidad son causa de condena y hartazgo general.

Sed de justicia.

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