Taxistas de Vallarta, únicos beneficiados del bloqueo con las tarifas por las nubes

La manifestación y bloqueo de las avenidas Francisco Medina Ascencio y Prisciliano Sánchez, que inició el viernes alrededor de las 9:00 de la mañana y continúa este sábado ya por más de 28 horas, ha generado un severo impacto en la movilidad urbana y en la actividad turística del destino, mientras que los únicos beneficiados han sido taxistas y conductores de plataformas digitales, quienes han incrementado de manera desmedida sus tarifas.
De acuerdo con un sondeo de precios realizado en las zonas afectadas, el trayecto desde la franja hotelera cercana al bloqueo, a la altura de Puerto Mágico, hasta el Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta se está cobrando en al menos 500 pesos, cuando en condiciones normales el costo ronda los 250 pesos.
Esta situación ha obligado a numerosos turistas nacionales y extranjeros a caminar con sus maletas bajo el sol hasta puntos más alejados del bloqueo, como la ex plaza de toros La Paloma, con la intención de conseguir tarifas menos elevadas o poder acceder a un servicio de transporte.
“Pedimos un Uber y el precio era exagerado, más de 500 pesos por un trayecto corto. No tenemos alternativa porque el bloqueo nos deja atrapados”, señaló Sarah M., turista canadiense que visitó el destino durante una semana. Todo iba bien, dijo, hasta ahora.
Otro visitante, Luis Hernández, procedente de la Ciudad de México, lamentó que “Uber normalmente es una opción accesible, pero ahora está igual o más caro que los taxis. Es una experiencia muy negativa para quienes venimos de vacaciones”.
Los abusos no se limitan a la zona hotelera. Usuarios han reportado tarifas de 300 pesos del Pitillal a Galerías, 350 pesos de Versalles a Marina Vallarta y hasta 600 pesos del Centro al Aeropuerto, montos considerados excesivos para trayectos urbanos relativamente cortos.

Aunque el bloqueo de las vialidades se mantiene como una medida de presión para exigir justicia por Clarisa, mujer que perdió la vida en un accidente automovilístico, la protesta no ha generado avances visibles en la investigación del caso. Por el contrario, ha provocado afectaciones económicas, molestias a visitantes y residentes, y un beneficio directo para un reducido grupo de prestadores del servicio de transporte.
La falta de control en las tarifas, la ausencia de respuesta de las autoridades municipales, estatales o judiciales y el impacto negativo en la movilidad vuelven a evidenciar cómo este tipo de acciones, lejos de contribuir a una causa social, terminan dañando la imagen de Puerto Vallarta como destino turístico, afectando a miles de personas y favoreciendo solo a unos cuantos




