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El sufismo, el néctar divino

Todas las religiones poseen dos tipos de interpretación y de práctica religiosa: Una esotérica y otra exotérica. La primera busca a Dios internamente y ve a lo sagrado en cada persona yen todo lo que le rodea, pero sobre todo logra experiencias místicas con esa realidad divinal. La exotérica busca a Dios afuera o cuando muera y sólo vive de creencias y conceptos de lo sagrado. En el Islamismo existe una corriente esotérica muy refinada y alejada de dogmas y creencias denominado sufismo. Para el historiador Ibn Jaldun, en su libro Muqaddima dice:“Este conocimiento es una rama de las ciencias de la Ley Sagrada que se originó dentro de la Umma. Desde el principio, el camino de tales gentes (Sufis) ha sido considerado también el sendero de la verdad y la guía por la primera comunidad de musulmanes y sus notables, los Compañeros y los seguidores de éstos últimos.”

Como todas las corrientes esotéricas o refinadas y puras de cada religión, el sufismo consiste en la plena dedicación a Allah, el más elevado, tal como en el Bhagavad Gita lo es a Krishna, en el cristianismo a las enseñanzas crísticas o gnosis. Estas le dan la espalda a los ornamentos del mundo, absteniéndose del placer, la riqueza y del prestigio buscado por la mayoría de los hombres y retirándose de la compañía para dedicase plenamente al servicio a Dios, a Brahama, Alá, Krishna.

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