¿SIGUE AMLO?

Esta pregunta, aunque forme parte del humor colectivo de un buen número de mexicanos, es una interrogante mal formulada porque en sí misma obedece a una aspiración alimentada por el resentimiento, el odio o el deseo de venganza por parte de quienes se han visto ofendidos por el gobierno encabezado por el líder indiscutible del Movimiento Social denominado Cuarta Transformación.
Considerando algunas de las declaraciones vertidas hace meses y recientemente por el Presidente Trump, quizá lo más apropiado sería preguntar ¿SIGUE MÉXICO?
Sin duda, los gobiernos del Movimiento de Regeneración Nacional, incluyendo los tres órdenes: federal, estatal y municipal, se deslumbraron y encandilaron por el poder absoluto y han hecho y continúan haciendo todo lo necesario para animadversarse con la todavía Nación más poderosa del mundo: Los Estados Unidos de América.
Durante 7 años han ido sumando acciones y decisiones que configuran el motivo o el pretexto perfecto para que nuestro vecino construya una narrativa ideal para justificar y legitimar un intervencionismo o injerencismo que afecte nuestra soberanía a través de una intervención directa.
Nuestra innegable dependencia económica con el poderoso vecino del norte y la historia construida entre ambas naciones nos recuerda día a día la importancia de alinearse con Canadá y Estados Unidos a través de los postulados establecidos en uno de los mejores acuerdos comerciales del mundo, como lo ha sido y lo es el T-MEC/ USMCA/CUSMA.
Cuando hemos jugado al heroísmo nacional envueltos en la bandera mexicana siempre hemos perdido vidas, territorio e independencia económica.
Reconocer y hacernos cargo de nuestra realidad no debe ofender a nadie porque es la manera correcta de convivir entre dos naciones poblacionalmente mezcladas y entrañablemente unidas a lo largo de sus sufridas historias.
Estados Unidos jamás invadirá nuevamente a México; pero los gobiernos cuatroteístas , Presidenta, gobernadores y alcaldes, deben corregir de inmediato el rumbo ante las advertencias y amenazas reales: económicas (aranceles T-MEC); seguridad (muro, migración y contrabando); jurídicas (reforma judicial, laboral y energética); y políticas (reforma electoral).




