Sexo, ¿sólo para hombres?

Sexo, ¿sólo para hombres?
Uno tema que a las mujeres nos está costando mucho trabajo que se nos reconozca plenamente es el de los derechos sexuales y reproductivos. Aun hoy seguimos viendo que son los hombres quienes, en mesas de discusiones y análisis, revisan las políticas respecto del reconocimiento a los derechos que se desprenden de la sexualidad femenina: desde lactancia hasta anticoncepción; desde embarazo hasta medidas de la falda para ser dignas, castas y honestas. Tenemos que reconocer como sociedad que el sexo es uno de los privilegios de los hombres: ellos dictan el cómo, cuándo, dónde y, claro, son los que puede elegir el con quién; si hay o no consentimiento de la mujer, no importa, son hombres y, por lo tanto, la mujer debe de ceder sin importar su decisión o deseos sexuales.   Aunque parezca increíble, aun hoy en nuestro país en muchas comunidades se siguen la tradición de la sábana blanca: sí, esa que tiene que manchar con sangre la novia el día de su boda para demostrar su “virginidad”. Tradición aberrante, ya que, si la novia no sangra, se supone que ya no es virgen por lo que el marido puede repudiarla y en muchas comunidades se le expulsa de la misma por “zorra”.
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