Septiembre 38

 

¿Sabes? La vida no vuelve a la normalidad nunca después de una tragedia.

Lo supe desde aquel 19 de septiembre de 1985. Vivía en la Ciudad de México, y después del sismo la vida no regresó nunca al estadio anterior.

Sí, pasa el dolor. Se difuminan los recuerdos. Se anestesia el alma. Pero la conciencia cambia.

Ayer, conmemorábamos 32 años de aquella fecha fatídica y de nuevo, como una mala coincidencia, la tierra retumba y cobra su parte.

Otra herida se abre en el colectivo. Sangra profusamente, duele, lastima, preocupa. Ocupa. Activa. Despierta. Mueve.