A Ricardo le incendiaron su vehículo el día de los disturbios en Puerto Vallarta: era su herramienta de trabajo y único sustento

Foto: especial
Durante los disturbios registrados el pasado 22 de febrero en Puerto Vallarta, el vehículo de Ricardo Aguilar Estrada fue incendiado. Para él no se trataba de un bien material más, sino de la herramienta que utilizaba todos los días para trabajar y llevar el sustento a su hogar.
Ricardo se desempeñaba como repartidor y dependía completamente de su automóvil para generar ingresos. En cuestión de minutos, se quedó sin el medio que le permitía trabajar todos los días. Desde entonces, su familia enfrenta una situación complicada al quedarse sin su único ingreso.
Ante este escenario, su hijo, Logan Mauricio Aguilar Zepeda, colaborador de Fluffy’s PV, decidió iniciar una campaña en la plataforma GoFundMe con el objetivo de reunir recursos para comprar un vehículo usado que permita a su padre retomar su actividad laboral. El negocio local también difundió el llamado a la solidaridad a través de sus redes sociales, destacando que el automóvil incendiado era la herramienta de trabajo de Ricardo.
La meta establecida es de 75 mil pesos. Hasta el momento, la campaña ha logrado recaudar $30,678 pesos, lo que representa el 41% del objetivo, gracias a 33 donaciones realizadas por personas que se han solidarizado con la familia.
“Cualquier apoyo, por pequeño que sea, le acerca a recuperar estabilidad.
Si no puedes donar, compartir esta campaña también nos ayuda muchísimo.
Gracias por tomarte el tiempo de leer nuestra historia y por cualquier apoyo que puedas brindar.
Muchas gracias”.

En Puerto Vallarta, el caso de Ricardo no es una excepción. Se estima que cerca de 200 vehículos fueron incendiados durante los disturbios, afectando a cientos de personas que dependen de ellos para trabajar o trasladarse. En un país donde, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), solo tres de cada diez automóviles cuentan con seguro vigente, muchas familias enfrentan estas pérdidas sin respaldo, no por descuido, sino por una realidad económica que las deja vulnerables ante hechos extraordinarios.




