Les salió el tiro por la culata: por retener a un cliente enfrentan cargos por privación de la libertad en Vallarta
Un conflicto que pudo resolverse por la vía legal terminó escalando hasta convertirse en un delito grave, luego de que personal de un club nocturno optara por retener a un cliente contra su voluntad, acción que derivó en la detención de dos personas por presunta privación de la libertad, en hechos registrados en la colonia Portales.
De acuerdo con información preliminar de la Fiscalía del Estado, alrededor de las 12:33 horas, un hombre que se encontraba al interior de un centro nocturno ubicado en la Privada Politécnico Nacional intentó retirarse del lugar, momento en el que le fue exigido el pago de diversas cantidades que, según refirió, no reconoció como consumo propio.
Sin embargo, lejos de buscar una solución por los canales adecuados, el cliente —quien presuntamente se identificó como elemento de la Marina— se negó a cubrir la supuesta cuenta, actitud que habría detonado una discusión y elevado la tensión dentro del establecimiento. Esta negativa, señalan fuentes cercanas al caso, pudo haberse aclarado mediante la intervención inmediata de la Policía Municipal, evitando que el conflicto pasara a mayores.
Aun así, el personal del lugar, específicamente el jefe de meseros y otro empleado, tomaron una decisión aún más grave: retener al hombre en contra de su voluntad e incluso contactar a sus familiares para exigirles dinero, acción que rebasó por completo cualquier reclamo administrativo o comercial.
Fue la familia de la víctima quien, al arribar al sitio, pidió apoyo a elementos de la Marina que pasaban por el lugar, señalando que su hermano se encontraba privado de su libertad. Al notar la presencia de los uniformados, los ahora detenidos intentaron sacar a la víctima por una puerta lateral, pero ya habían cruzado una línea sin retorno.
Ambos sujetos fueron asegurados en el lugar y puestos a disposición de un Agente del Ministerio Público, mientras que la Vicefiscalía en Investigación Regional continúa con la integración de la carpeta de investigación para deslindar responsabilidades.
Si bien la negativa del cliente a pagar una cuenta supuestamente generada fue el detonante del conflicto, nada justifica que se haya optado por encerrarlo, presionarlo y exigir dinero a terceros, actos que ahora podrían costarles varios años de prisión a los implicados.
El caso deja una lección clara: ni la prepotencia ni el abuso de autoridad —real o supuesto— justifican que particulares tomen la ley en sus manos, y mucho menos que conviertan un reclamo económico en un delito penal.
La Fiscalía reiteró que la información es preliminar y de carácter informativo, y podrá modificarse conforme avance el proceso legal.
























