Y DE REMATE… Actualizando recuerdos

En la vida siempre hay momentos en los que parece que el tiempo no sólo se detiene, sino que nos termina regresando, el pasado nos alcanza dirían algunos. Un recuerdo de pronto deja de ser sólo un recuerdo y se convierte en una actualización de tiempo, muchas de las veces, sino es que la mayoría, las cosas ya no son igual y en ocasiones ni siquiera parecidas a lo que nosotros guardamos en nuestra mente. Guardamos rostros, lugares, palabras, canciones, etc. Y todo porque en ese momento fue algo especial, a veces bueno o a veces malo, pero que sin duda removió nuestros sentimientos, al borde de quedarse grabados en nuestra mente. Hoy sólo quiero pensar en los buenos recuerdos.

Aún recuerdo momentos de mi niñez, de dos o tres años, al lado de personas increíbles, momentos llenos de felicidad. Recuerdo los momentos, los lugares y los rostros de esas personas. Como si fuera un video al cual está listo para darle ‘play’ y disfrutarlo. Hace algunos días me tocó encontrarme con dos de esas personas, una de ellas tendría más de 25 años sin verla, y al momento de encontrarla mi corazón simplemente explotó de júbilo, no podía dejar de sonreír, y vi en su rostro y en su mirada esa misma alegría que yo sentía. Esa persona era una vecina de mis padres cuando yo apenas era un bebé, ella y su esposo hicieron una hermosa amistad con mis padres y cargaban conmigo para todos lados o les gustaba tenerme en su casa. Yo crecí llamándolos abuelos, y tomaron el lugar de los abuelos que por diferentes circunstancias no pude disfrutar. Con el tiempo uno crece y simplemente se va alejando. Pero quedan tantos hermosos recuerdos qué al reencontrarse uno con tan hermoso pasado no queda más que disfrutarlo, mi abuela Adela, así la llamaba y así la llamé al tenerla en frente y poderle dar un gran beso.  Un beso que tenía guardado para ella cada que le daba ‘play’ a su recuerdo, ya hace días de eso y aun siento alegría recordar el momento en que la abrace. Un hermoso recuerdo actualizado.

Hoy, tendré la oportunidad de vivir –así lo espero al menos-, otro momento de gran felicidad, momento que me quita el sueño desde hace ya algunos días, cuando me enteré de su llegada. Espero reencontrarme con un sobrino que dejé de ver hace ya alrededor de 13 años. Me tocó verlo partir juntos con su familia cuando apenas tenía como 7 añitos. Es el hijo de mi difunto hermano, y sí el hecho de no haberlo visto después de tantos años me pone nervioso, el ser hijo de él a quién todavía lo extraño tanto, me pone aún más melancólico. Y ese es uno de esos recuerdos que sé será totalmente diferente al que guardo, pues nada que ver un niño de 7 años que se le ve a diario con un adolescente que no se le ha visto en tantos años. Sólo espero que al reencontrarnos en su corazón sienta aunque sea un poquito de lo que yo sentí cuando miré a mi abuela Adela. Sólo espero que como ella en mí, yo haber dejado en él un hermoso recuerdo en su mente o su corazón. Lo necesario como para hacerlo sonreír, aunque sea obtener de él un pequeño esbozo de felicidad. De mi parte creo lloraré como una Magdalena. Sí lloré con “Coco” que no llore con esto.

Que tengan un gran fin de semana.

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