Reflexiones cotidianas El vino nuevo

 

 

Prócoro Hernández Oropeza

 

Cuando Jesús habló del vino nuevo, se refería a la nueva enseñanza, el nuevo conocimiento y para que este conocimiento floreciera se requería un odre nuevo. –Nadie corta un trozo de un vestido nuevo para arreglar un vestido viejo. De hacerlo así, echará a perder el vestido nuevo; además el trozo nuevo no quedará bien en el vestido viejo. Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo hace que los odres revienten, y tanto el vino como los odres se pierden. Por eso hay que echar el vino nuevo en odres nuevos. Marcos 2.22.

Significa que los grandes maestros han venido a mostrarnos el camino a través de metáforas, cátedras, de profecías o mensajes, pero aun así no cambiamos nuestra forma de pensar, ni de actuar. El recipiente viejo o el odre viejo es la mente, son los pensamientos tóxicos, las emociones negativas; es una mente decrépita llena de hábitos viejos, regida por costumbres, creencias y dogmas. Grandes obstáculos son los que nos impiden comprender a esos mensajeros, a beber de sus mensajes con el éxtasis del paladar de la sabiduría.

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