Reflexiones cotidianas El sagrado secreto del compromiso

Cada ser humano tiene una misión en la vida, pero por desgracia muy pocos lo descubren o lo saben. Cuando alguien conoce su destino o misión, no sólo material, sino también física, mental y espiritual tiene ganado un buen tramo en su sendero espiritual. Por lo regular sólo nos centramos en nuestro propósito material; eso nos lo inculcan y recalcan desde niños en todas las esferas, principalmente en la educación.
A los 45 anos, en un diplomado sobre Alta dirección, el maestro del diplomado nos hizo realizar un plan de viaje. Nos pidió que viajáramos en el tiempo a tres, cinco, diez o más años y visualizáramos cómo nos veíamos en el plano, físico, material, mental y espiritual. Yo las definí a los cinco anos y entre otras cosas me visualicé en el plano físico, realizando ejercicios, manteniendo mi peso en 75 kilos, cuando por efectos de mi trabajo pesaba en ese entonces 95 kilos.

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