Reflexiones cotidianas Los selfies y la vanidad

Reflexiones cotidianas    Los selfies y la vanidad
  Prócoro Hernández Oropeza Hoy día se han puesto de moda los selfies, un neologismo inglés, cuya traducción al español es auto foto o autorretrato  hecho por uno mismo con un teléfono inteligente (o Smartphone), una cámara web (o web cam) o una cámara digital, para ser compartida, por lo general, a través de redes sociales o plataformas de microblogging, como Facebook, Instagram o Twitter. El objetivo del selfie es para explayar estados de ánimo, alardear logros, diversión o para llamar la atención y compartirlo con sus seguidores o a quien le venga en gana.  Pero qué se esconde detrás de esta moda cibernética, de la cual se ha elaborado un código para las poses fotográficas y se han creado herramientas o llamados selfie stick para mejor comodidad del usuario; en el código de poses los más populares son:  boca de pez, trompa de pato (duck face), lengua de fuera, mandando beso, alzando una ceja, entre otras. En el fondo subyace el ego de la Vanidad o del orgullo, que encuentra en esta tecnología la mejor forma de explayarse. Según estudios académicos describen que el uso excesivo de Facebook y Twitter despierta el narciso de los usuarios.
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