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Reflexiones cotidianas Los falsos maestros

En este mundo sansárico han surgido maestros y escuelas que prometen el cielo y la estrellas o el reino de Dios si les prometen veneración, fidelidad, culto. Los verdaderos maestros espirituales no se jactan de serlo, son humildes y saben que su misión es mostrar el camino o entregar los mapas para el retorno a casa. Algunos lo hacen predicando lo que sus maestros internos les han ensenado, otros lo hacen a través de sus propias experiencias.

En India, sobre todo, son muchos los maestros que desde pequeños ya saben su misión y se conectan fácilmente con las enseñanzas y maestros que tuvo en vidas pasadas. Se cuenta que el primero Gurú de la tradición Sikh en India, llamado Guru Nanak, desde pequeño sabía cuál era su misión. Su padre que era comerciante lo quiso involucrar en sus negocios para que aprendiera y luego se quedará como heredero de su fortuna, nunca le hizo caso. En una ocasión le entregó una dote de caballos para que fuera al mercado a venderlos, en el camino se encontró con unos peregrinos que debía viajar muy lejos y le regaló los caballos. En otra ocasión, siendo aún pequeño, lo mandó a cuidar su ganado y se puso a meditar a pleno sol. Un hombre que pasaba en ese momento lo vio, primero con temor y luego con asombro. Encima de él estaba una gran serpiente Cobra cubriendo del sol con su capucha la cabeza de Nanak.

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