Reflexiones cotidianas Los avernos internos II

En realidad, en la Divina Comedia, ese viaje al inframundo, no significa que Dante hay bajado al inframundo físicamente, es un viaje que hace a su propio hades o inframundo. En ese viaje, como lo explicábamos en la columna interior es guiado por su maestro encarnado en el poeta de Mantua llamado Virgilio, que es su maestro interior o su Ser. Este es el camino por los que han transitado los grandes maestros. Jesús bajó a este inframundo, Quetzalcóatl también tuvo que bajar al mundo infernal para vencer sus demonios, sus serpientes y se convirtió en la serpiente emplumada, lo mismo hizo Osiris, Buda y muchos maestros iluminados. No es un camino fácil, existen múltiples obstáculos, pues eso significa enfrentarse a sus propios demonios, a los guardianes del umbral que lo cuidan tan celosamente.

En el canto II, Dante tiene dudas en proseguir su marcha hacia los círculos inferiores del averno. Dante le confiesa a su maestro:

Poeta que me guías, mira ante todo si mi fuerza es suficiente es suficiente para dar el alto paso que me confías… Pero yo, ¿por qué he de ir? ¿Quién me lo concede? No me creo ni nadie me cree digno de tal honor. Porque si me decido a hacer este viaje temo que pueda hacer una locura. Tú eres sabio y puedes entenderme sin necesitar de mis razones.

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