Reflexiones cotidianas Los avernos, Avaricia VI Parte

 

“Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.”

Dicho popular

 

Después de abandonar el círculo donde están los golosos, Dante y su maestro interno, Virgilio, se encaminan al círculo de los avaros, que rige Plutón. Al verlos, Plutón les gritó palabras insultantes, hecho que atemorizó a Dante. Virgilio le dijo que no se preocupara, pues por grande que sea su poder no impedirá que desciendan a su dominio. Así que le dijo a Plutón.

– “Calla, maldito lobo, consúmete internamente con tu rabia. No sin razón venimos al profundo infierno: así se dispuso allá en lo alto (su Ser lo manda), donde Miguel vengó la soberbia rebelión, la de los ángeles caídos.

En este círculo se juzga a los avaros. ¿Qué es la avaricia? La avaricia es el deseo, ansia o afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para acumularlas. Esta palabra procede del latín avaritĭa, y a su vez del verbo avēre (desear con ansia). Su contrario, la virtud es la generosidad y desprendimiento. A alguien que tiene o practica la avaricia, se le suele llamar ‘avaricioso’, ‘avariento’ o ‘avaro’. Aunque la última de ellas hace especial hincapié en destacar que alguien se reserva o escatima algún bien, en el sentido de tacaño, miserable o rácano.

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