Reflexiones cotidianas Leyes kármicas            

Todos los acontecimientos mundiales o universales tienen una causa; no puede haber ningún acontecimiento sin una causa definida y positiva que la cause. Todo, desde el estallido de una guerra, el surgir de un cometa, el comienzo de una epidemia, una catástrofe, el trueno, el relámpago, el terremoto, la erupción de un volcán, las inundaciones, enfermedades en el cuerpo, la fortuna o el infortunio, la riqueza o la pobreza, todo tiene causas definidas tras ellas.

A esta ley se le llama Ley de Causación, lo cual dice que donde quiera que hay una causa, esta ha de producir un efecto. Así como la semilla es el efecto del árbol, el árbol produce a su vez las semillas y se convierte en la causa de éstas. Sostiene el maestro Swami Sivananda, que el efecto es similar a la causa; esta es la cadena universal de causas y efectos que no tienen fin. No sobra ningún eslabón en la cadena, por lo que este mundo se rige por esta ley vital y fundamental. Opera en todas partes, tanto en el plano físico  como en el mental, de tal suerte que todas las leyes de la naturaleza están subordinadas a esta ley  fundamental.

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