Reflexiones cotidianas La mente liberada

Reflexiones cotidianas  La mente liberada
Afuera la vida transcurre entre ruido de autos, gritos, el trinar de los pájaros, nubes que salen de entre los cerros y se alejan y un sol que atosiga con sus rayos. Adentro, una tormenta de pensamientos, deseos, tentaciones, algunas angustias y pequeños miedos. El mundo exterior y el interior construyendo mi destino, a veces enfrentados, en otras fundiéndose o fluyendo como un río. La corriente de ese río pude ser apacible o estrepitosa, dependiendo de la calidad de mi conciencia, de mis emociones, de los pensamientos. Afuera el mar se mueve a sus anchas y los cerros se extienden de sur a norte con un ropaje nuevo y sumamente verde. El aire llega cuando quiere, luego se queda en silencio y todo parece en calma, sólo un rayo a lo lejos me despierta del letargo. Adentro mis pensamientos caen como gotas pesadas y gruesas y luego como lluvia ligera. Es esta mente mundana que se identifica fácilmente con los olores, ruidos, colores, risas y llantos de la gente; a veces con la hermosa puesta de sol o con esa luna que está a punto de zambullirse en la bahía.
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