Reflexiones cotidianas La madre, una diosa sagrada

Reflexiones cotidianas    La madre, una diosa sagrada
    Cada mujer, cada madre es la encarnación del eterno femenino. Es un poema viviente, un libro abierto, un  ángel, un hada, es la viva representación física de Dios madre como naturaleza. De acuerdo a los grandes sabios, El padre-Madre absoluto necesitaba conocerse a sí mismo a través de la creación, como un acto de infinito Amor extiende un gran telar donde todas las esencias puedan aprender quiénes son y ser conscientes de su propia felicidad y realidad; todas tienen la oportunidad del aprendizaje y autorrealización siendo la vida un medio para este fin, y regresar a casa con la experiencia del ciclo  completo. Para lograr esto, el Espíritu y la Materia Primordial crea a las tres fuerzas primarias, el Santo Afirmar, el Santo Negar y el Santo Conciliar, Osiris, Isis y Horus en Egipto, Brama, Vishnú y Shiva en la India, en el cristianismo son el Padre, la Virgen Madre y el Cristo, en el gnosticismo universal se habla de tres Logos, son los tres principios: positivo, negativo o receptivo y neutro. La mujer como madre es la cristalización diamantina del amor.  Afirman los sabios que la maternidad, el Amor, la mujer, es algo grandioso que resuena en el coral del espacio en forma siempre perenne; así que la mujer es el pensamiento más bello del Creador hecho carne, sangre y vida.
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