Reflexiones cotidianas La luciérnaga y la serpiente

Reflexiones cotidianas    La luciérnaga y la serpiente
  Prócoro Hernández Oropeza Cuando un ser empieza a despertar, a tomar consciencia de sí, su luz interior se expande e irradia a quienes toca, a los que le rodean. Dichas personas entienden que todo lo que posee, su vida, las circunstancias positivas o negativas que vive son parte de su creación. Sabe que nada es casual, todo tiene causa y efecto y por lo mismo no culpa a nadie de su destino o de su suerte si es negativa y si es positiva, sólo agradece, pero tampoco se apega a ellas, sólo disfruta. Como es de entenderse, algunos de estos seres o maestros irradian su luz porque practican las virtudes, son seres espirituales y virtuosos,  no hacen daño a nadie, sólo aman y dan sin esperar nada a cambio. La humanidad ha conocido a varios e incluso en su momento no los ha reconocido o les ha matado porque consideraron que sus enseñanzas ponían en peligro su estabilidad, creencias o su fe. Jesús fue uno de ellos y se dice que su aura era tan grande que podía sanar a quienes se acercaran con fe a ella. Se cuenta de aquella mujer que estaba sangrando y al tocar su capa sanó.
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