Reflexiones cotidianas La filosofía del sueño II

Reflexiones cotidianas    La filosofía del sueño II
    El número de horas para dormir varía de una persona a otra y sobre todo dependiendo de la edad. La Organización Mundial para la Salud (OMS) recomienda un promedio de siete a ocho horas en promedio por día. También se afirma que entre mayor sea la edad el número de horas es menor. Sin embargo, uno puede lograr tener control sobre el número de horas. Un trabajador físico duerme mejor que un empleado de oficina debido a su trabajo duro. En el primer caso, la mente y el cuerpo están agotados  mientras que en el segundo, no lo están. El agotamiento físico genera también agotamiento mental. Un hombre de menor trabajo físico y más trabajo mental puede dormir menos. Para algunas personas, la mente no se cansa tan fácilmente como el cuerpo físico. Una persona que trabaja todo el día requiere un descanso más prolongado. Duerme profundamente. Cuando uno sueña, la mente no descansa. La mente juega continuamente con diversas clases de imágenes mentales conectadas con las experiencias del estado de vigilia. Por lo tanto, es esencial liberarse de los ensueños si se quiere gozar de un perfecto descanso durante el sueño. Para evitar los sueños se necesitas una mente libre de preocupaciones, problemas y ansiedad, y llena de devoción por Dios o Brahma y discernimiento. En la mayoría de esos sueños, el ego revive en el mundo astral todas esas preocupaciones, ansiedades, miedos, fobias o deseos y nos hace vivir escenas grotescas, cansonas o degradantes. Es muy diferente cuando en esos sueños es el Ser el que se manifiesta y nos conecta con lo divino, con pasajes de sabiduría, intuición o nos ayuda a recordar vidas pasadas o nos proyecta visiones del pasado.  Estos son llamados los sueños lúcidos, visionarios o proyectivos.
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