Reflexiones cotidianas El mundo ilusorio

El mundo es una ilusión.

Este mundo tridimensional que captamos a través de los cinco sentidos pensamos que es real, lo único tangible y real. No lo es. Para las tradiciones orientales este mundo es una ilusión. Sostiene Sri Swami Sivananda que este mundo es un juego de colores y sonidos. Este universo que percibimos es un juego de los nervios. Es un falso espectáculo mantenido por la magia de Maya, la mente y los nervios. Disfrutas de los placeres sensuales por un período de veinte años, cuando los sentidos están fuertes. ¿Qué es este corto y evanescente período de veinte años en la eternidad? ¿Qué es esta despreciable, discordante y monótona vida sensual en comparación con la vida eterna y pacífica en el Ser inmortal interior? Si el nervio del gusto, el glosofaríngeo se paraliza, no puedes disfrutar de los diferentes tipos de platos de sabor agradable. Si se paraliza la retina o el nervio óptico, no puedes disfrutar de las diversas formas bellas. Si se paraliza el nervio auditivo, no puedes escuchar música melodiosa. Si se paraliza el nervio olfativo, no puedes disfrutar de varios tipos de dulce fragancia. Si se paraliza el nervio sensorial de las manos, no puedes disfrutar de las cosas suaves. Si se paraliza el nervio origen, no puedes disfrutar de la felicidad conyugal. ¿No ves ahora claramente que este mundo es un mero juego de los nervios? ¿No entiendes que este universo de opuestos es ilusorio? Tendrás que depender de estos nervios y de los sentidos para tu felicidad. Si estos nervios dejan de funcionar, te conviertes en un desgraciado aunque poseas una enorme riqueza. ¿Puedes afirmar que estos pequeños placeres sensuales ilusorios, que dependen del juego de los nervios, te proporcionan la verdadera felicidad duradera? Es sólo una simple picazón de nervios, lo que hace cosquillas a esas almas engañadas que han perdido su poder de discernimiento y comprensión.

Para nuestra comprensión o discernimiento estas afirmaciones parecen ser irreales o ficticias. Pero en verdad, como sostiene Sivananda, somos engañados o burlados por los sentidos. Eso que cambia y que es perecedero no puede ser real. Para los orientales y lo sostienen también otras tradiciones antiguas, sólo Brahman o Dios brilla en Su prístina gloria. Esta es la Verdad absoluta.La totalidad de la experiencia que consiste en el perceptor y lo percibido es meramente una imaginación de la mente. Lo que existe sólo en la imaginación no existe en la realidad absoluta.

Siempre que hay fe en la causalidad, el mundo está eternamente presente. Cuando esta fe es destruida el mundo no está en ninguna parte.Los objetos son todos como ilusiones ordinarias, aunque se consideran como reales. En el sueño profundo no tienes ninguna experiencia del mundo, porque no hay mente. Esto demuestra claramente que habrá mundo sólo si hay mente y que solo la mente crea este mundo. En Samadhi o estado súper-consciente, donde hay aniquilación de la mente, no hay mundo. Al igual que la serpiente en la cuerda se desvanece cuando se aproxima una lámpara, así también este mundo que es una mera apariencia o sobre-imposición desaparece cuando uno alcanza la iluminación, cuando amanece el sol del conocimiento. Por ello afirman los grandes maestros, un sabio liberado no tiene ningún mundo. Este mundo es ilusorio o irreal para el hombre de discernimiento. Para el hombre apasionado e ignorante este mundo es una sólida realidad. Está inmerso en el Samsara. Este mundo es todo para él. No hay nada más allá de este mundo. Y así vive la mayoría de la gente que no ha tenido experiencia de lo que la psicología transpersonal llama estados de conciencia ampliada.

¿Qué es un estado de conciencia ampliada?  Son aquellas experiencias a las que un hombre puede acceder a través de otros sentidos no físicos, sea a través de la meditación, la oración u otras técnicas que permiten romper los velos de esta ilusión. En estas experiencias del estado super consciente no existe el tiempo.El tiempo es un modo de la mente, una creación mental, un truco o juego de manos de la mente.

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