Reflexiones cotidianas El carnaval, los bacanales y las saturnalias II

 

 

Los vestigios del Carnaval, se pierden en la noche de los siglos. Los carnavales son una fiesta de claro origen pagano, no cristiano, ni tiene relación alguna con el dogma cristiano. El origen de los carnavales parece estar en una  celebración babilónica en la que se nombraba rey a un reo por un día. El protagonista gobernaba durante todo el día como si fuera el auténtico rey, se le concedían todos los caprichos, y al acabar este periodo se le ejecutaba. Todavía en muchos lugares se quema a un pelele con corona para finalizar los carnavales, y en otros lugares se produce el llamado “entierro de la sardina” para cerrar estas fiestas,  que consiste en la quema de una figura con “Judas” o de otro personaje.

 

Desde la perspectiva gnóstica se afirma que detrás de las Saturnales, Dionisíacas y el culto al buey Apis, se escondían los auténticos misterios, todavía no profanados. A este respecto, P.D. Ouspensky, en su obra: “Un Nuevo modelo del Universo“, explica lo siguiente: “es necesario tener en cuenta que en muchos países antiguos, Egipto y Grecia por ejemplo, existían dos religiones una junto a otra: una dogmática y ceremonial, la otra mística y esotérica. Una consistía en los cultos populares, que representaban las formas parcialmente olvidadas de antiguos mitos místicos y esotéricos, en tanto que la otra era la religión de los Misterios. Esta última religión iba más allá de los cultos populares, explicando el significado alegórico y simbólico de los mitos, y uniendo a aquellos que estaban conectados con el círculo esotérico, o que se esforzaban por llegar a él”.

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