Reflexiones cotidianas El arquetipo del gato

 

 

Por azares del destino nos tocó adoptar un gato, un gato negro. En la creencia popular existe la idea de que un gato negro es símbolo de mala suerte. Que no se te cruce un gato negro en tu camino porque algo va a suceder, algo negativo obviamente. Pues ese animalito llegó pequeño a nuestra puerta, junto con otra gatita, su hermana y no pidieron comida. Al principio les daba ponía su comida afuera, pero al poco rato volvían a pedir hasta que nos dimos cuenta que otros gatos o perros de la calle les quitaban su alimento. Así que decidimos darles de comer adentro en la cochera y cuando intentábamos sacarlos ya no quisieron salir, así que los adoptamos. La gatita, en su proceso de esterilización falleció y nos quedamos con el gatito.

Ese gato ha crecido y es increíble la relación que se ha establecido con él. Es muy respetuoso, no da lata, sólo pide comida a su hora, solicita que se le abra la puerta o una ventana para entrar o salir o bien algunas caricias. Son dados a que se les mime, no cuando uno quiere, sino cuando ellos lo desean. De acuerdo a los estudiosos de los arquetipos animales, el gato es de sangre caliente, una criatura de la noche remota y misteriosa, pero también es del día. Aunque sale de noche a parrandear o a cazar de día se la pasa en casa; busca un lugar y se queda dormido o bien se acicala el pelo. Son muy dados a realizar su limpieza con la lengua. A diferencia de un perro que requiere muchos cuidados, el gato es un acompañante no muy exigente. Se cuida solo y puede salir a la calle cuando le da la gana.

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