Renacer del Lobo Mexicano: El Museo del Desierto recibe nueva manada para combatir la extinción

Tras medio siglo de lucha por su supervivencia, el MUDE integra cuatro machos "omega" a su programa de reproducción. En México, apenas 30 ejemplares viven en libertad total.
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La Recuperación del lobo mexicano avanza en México

A más de 50 años de que el lobo mexicano fuera declarado extinto en vida silvestre, los esfuerzos por su recuperación continúan con paso firme en el norte del país.

El Museo del Desierto (MUDE) de Coahuila, institución con dos décadas de experiencia en la conservación de esta especie, ha iniciado una nueva etapa en su programa reproductivo tras recibir, el pasado 9 de enero, a cuatro ejemplares machos.

Fernando Toledo González, director del área de Desierto Viviente, confirmó que los nuevos inquilinos provienen de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf), del Estado de México. Actualmente, los animales se encuentran en un estricto periodo de cuarentena.

Protocolos de salud y adaptación

Durante esta fase de aislamiento, el equipo de especialistas monitorea su dieta y analiza sus heces fecales para descartar parásitos o enfermedades.

Asimismo, se vigila que no muestren comportamientos erráticos. Una vez superada esta etapa, serán trasladados al albergue definitivo del museo.

Estos cuatro lobos poseen un historial peculiar: no son hermanos ni tienen parentesco, pero compartían una característica común en sus manadas anteriores: eran “omegas”, el rango más bajo en la jerarquía lobuna.

Según Toledo, tras sufrir conflictos, se realizó el experimento de agruparlos, esperando una adaptación exitosa en sus nuevas instalaciones.

Crianza “fantasma”: clave para la libertad

El objetivo final del programa es la reintroducción a la vida silvestre, ya sea de estos ejemplares o de su descendencia. Por ello, la regla de oro es el nulo contacto humano.

La interacción con personas reduce drásticamente sus probabilidades de supervivencia y genera alteraciones genéticas que heredan a sus crías, volviéndolos no aptos para reproducirse en libertad.

Un panorama numérico contrastante

El escenario actual del lobo mexicano muestra luces y sombras. Gracias al programa binacional MWSAFE (por sus siglas en inglés), la especie pasó de estar “extinta” a “en peligro de extinción”. Sin embargo, las cifras revelan una disparidad entre México y Estados Unidos:

  • Población total binacional: Aproximadamente 620 lobos.
  • En cuidado profesional (cautiverio): 338 en EE. UU. frente a 112 en México.
  • En libertad: Alrededor de 300 en suelo estadounidense, mientras que en México apenas sobreviven 30 ejemplares silvestres.
  • Infraestructura: EE. UU. cuenta con unas 34 instituciones colaboradoras; México suma cerca de 25.

Toledo señala que esta diferencia radica en la aplicación de la ley y la cultura de conservación. En Estados Unidos las normativas son más estrictas, mientras que en México, aunque cazar especies en peligro como el lobo, jaguar u oso es un delito federal penado con hasta nueve años de prisión, los retos persisten.

La Recuperación del lobo mexicano avanza en México

FOTO: Especial

Historia de una persecución y retorno

El lobo mexicano, la subespecie más pequeña de Norteamérica y similar al coyote, habitaba históricamente desde el suroeste de EU hasta Oaxaca, cubriendo la Sierra Madre Occidental y Oriental.

Hasta 1976 se consideró extinto en el medio natural debido a agresivas campañas de erradicación que incluyeron veneno, trampas y cacería, bajo el estigma de ser un depredador peligroso para el ganado.

Hoy se sabe que prefieren presas naturales como conejos, liebres y venados, atacando al ganado solo cuando su ecosistema está deteriorado.

El legado del MUDE

El Museo del Desierto inició su camino en 2005 para unirse al Comité de Colaboración Binacional. Tras dos años de adecuaciones (que incluyeron construcción de muros especiales, vegetación y equipamiento veterinario), en 2009 recibieron sus primeros seis ejemplares (hembras) desde Wolf Haven, en Seattle.

Aquel primer traslado fue una odisea que requirió patrocinadores y un avión privado de carga de la empresa TCM, que voló a Ramos Arizpe con un solo veterinario a bordo.

Desde entonces, el MUDE ha visto nacer a 27 cachorros en sus instalaciones. Recientemente, el museo tuvo que trasladar a cuatro machos nacidos ahí a otra sede (junto con dos compañeros para no romper la manada) debido a un caso clínico inusual: uno de los lobos era alérgico a los árboles sicomoros, abundantes en el recinto, lo que le causaba urticaria y problemas respiratorios en primavera.

Retos futuros y decisiones compartidas

El destino de cada lobo se decide anualmente en reuniones binacionales que alternan sede entre ambos países. Ahí se determina quién se reproduce, quién se traslada y quién es candidato a liberación. Los animales no pertenecen a los zoológicos, sino al programa de recuperación.

Los desafíos para la reintroducción en México incluyen la falta de espacios, la tenencia de la tierra (ejidos y propiedad privada) y la presencia de grupos delictivos en zonas serranas.

Actualmente, las liberaciones coordinadas por Semarnat y Conanp se enfocan en la zona entre Chihuahua y Sonora, evaluando también las sierras de Durango.

A pesar de todo, hay esperanza. Gracias a collares de telemetría satelital (GPS) que miden ubicación y signos vitales, se reportó que en 2024 hubo nacimientos de lobos en vida silvestre.

Con una recuperación genética cercana al 80% y el uso de reproducción asistida cuando no hay “química” entre parejas, el lobo mexicano sigue caminando, lento pero seguro, de regreso a sus montañas.

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