Recuerdan a los apóstoles de la democracia en México

TRIBUNA DE LA BAHÍA

Puerto Vallarta, Jal.- Con la bandera ondeando a media asta, autoridades civiles y militares, encabezadas por el síndico municipal, Jorge Quintero Alvarado, en representación del alcalde Arturo Dávalos Peña, conmemoraron el 106 aniversario luctuoso de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, asesinados arteramente el 22 de febrero de 1913, cuando eran trasladados a la penitenciaría de Lecumberri.

 

El regidor Saúl López Orozco, presidente de la Comisión Edilicia de Deporte, fue el orador oficial de esta ceremonia, que reconocería en Francisco I. Madero, al padre de la democracia, un promotor de la necesidad de la alternancia en el poder y un hombre que definió la política social de su época.

 

El edil recordó como el 19 de febrero de 1913, siendo presidente, Madero fue arrestado junto al vicepresidente José María Pino Suárez, en el Palacio Nacional, siendo obligados a firmar su renuncia “en un acto por demás artero. Victoriano Huerta es el encargado de presentar ante la Cámara de Diputados la renuncia arrancada Madero y al vicepresidente, en donde 123 diputados votaron a favor de aceptar las renuncias y sólo cinco diputados, tuvieron el valor de votar en contra”.

 

Refirió que un día antes de su muerte, el 21 de febrero, “el Consejo de Ministros convocados por Huerta, discute qué hacer con el presidente y el vicepresidente. En un momento de ese sábado 22 de febrero de 1913, se determinó por parte de los generales Victoriano Huerta, Manuel Mondragón, Félix Díaz y Aureliano Blanquet, tomar tan terrible decisión”, designando a Francisco Cárdenas el traslado del presidente y el vicepresidente de Palacio Nacional a la cárcel de Lecumberri.

 

“A las 11:30 de la noche de este trágico día, antes de entrar a Lecumberri, los dos grandes apóstoles de la democracia serían arteramente asesinados a manos del General Francisco Cárdenas. Así se escribió la historia con sangre, los primeros acontecimientos de las acciones antidemocráticas”, indicó.

 

Y señaló que “sin lugar a dudas, Madero y Pino Suárez tuvieron que dar su vida para hacernos entender que más allá de las diferencias entre los mexicanos, la legalidad, la solidaridad y el respeto a los procesos electorales, son la única vía para mantener la estabilidad de las instituciones y la paz social”.

 

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