¿Quién es Daniel Arizmendi López, “El Mochaorejas”, el criminal que marcó a México en los 90?

El caso que expuso la brutalidad del secuestro en México en la década de los noventa. El criminal mutilaba a sus víctimas para presionar el pago de rescates.
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¿Quién es Daniel Arizmendi alias "El Mochaorejas"?

Este 23 de enero, la plataforma ViX estrenó “El Mochaorejas”, una serie de ficción que promete no ser mero entretenimiento, sino un crudo ejercicio de reflexión.

Protagonizada por el aclamado actor Damián Alcázar (conocido por “El Infierno” y La Ley de Herodes”), la trama se basa en la investigación de la periodista Olga Wornat sobre uno de los periodos más oscuros de la seguridad en México.

Según Alcázar, la obra busca analizar el contexto social que permitió el ascenso de Daniel Arizmendi López, el hombre detrás del mito criminal. Pero, ¿quién fue realmente este personaje que marcó la década de los 90?

Orígenes marcados por la violencia

Nacido el 22 de diciembre de 1958 en Miacatlán, Morelos, Daniel Arizmendi creció en un entorno que las autoridades definirían posteriormente como disfuncional.

Su infancia estuvo teñida por el abandono y la violencia doméstica: su padre, alcohólico, llegó al extremo de secuestrar y golpear a su propia esposa, madre de Daniel.

Al mudarse a la Ciudad de México, la pobreza obligó a Arizmendi a abandonar la secundaria para trabajar. En 1977 contrajo matrimonio con María Lourdes Arias, pero la relación replicó patrones de agresividad y una constante inestabilidad laboral.

Su breve paso por la legalidad ocurrió en la Policía Judicial de Morelos. Allí ingresó junto a su hermano Aurelio, pero su estancia duró apenas dos meses.

Fue tiempo suficiente para aprender a robar vehículos, instruido por un delincuente detenido conocido como “El Móvil”.

El ascenso criminal: De autopartes al secuestro

Su carrera delictiva comenzó formalmente a los 15 años robando autopartes en el Estado de México. Aunque fue detenido en esa ocasión, salió libre por ser menor de edad.

Continuó operando en Nezahualcóyotl y Chimalhuacán hasta que conoció a un sujeto apodado “La Víbora”. Fue este personaje quien le sugirió el secuestro como una vía rápida para obtener dinero fácil. Arizmendi no dudó.

Su primera víctima fue un empresario gasolinero por quien exigió un millón de pesos, conformándose finalmente con 350 mil pesos.

Así nació una banda que extendió sus tentáculos por el entonces Distrito Federal, Puebla, Morelos, Guerrero y el Estado de México. Entre 1996 y 1998, se les atribuyeron cerca de 200 secuestros, afectando tanto a jóvenes como a adultos mayores.

La firma de la crueldad: El origen del apodo

El apodo de “El Mochaorejas” surgió de su sanguinario método de presión. Para apresurar el pago de los rescates, Daniel Arizmendi ordenaba mutilar las orejas de sus víctimas y enviarlas a las familias como prueba de vida.

Jesús Luna Cesma, mano derecha del criminal, reveló en el podcast “Penitencia” los detalles gráficos de estas torturas:

“Se decía que era la oreja, pero en realidad enviábamos tres o cuatro centímetros de cartílago”.

Para las amputaciones utilizaban tijeras de pollero o cuchillas de zapatero (“chorlas”). Posteriormente, cauterizaban la herida con betún caliente o unturas de aguacate para evitar que la víctima se desangrara. Solo en un caso, el de una mujer, se llegó a la mutilación de ambas orejas.

Un perfil psicológico escalofriante

La cobertura mediática de sus crímenes fue masiva. En una famosa entrevista con Javier Alatorre para TV Azteca, Daniel Arizmendi confesó con frialdad:

“Cuando no me daban lo que quería, los mutilaba para exigir. El mandar una oreja es una impresión para cualquier gente”.

Expertos lo catalogaron como un sujeto carente de empatía. El propio Arizmendi llegó a decir que las mutilaciones eran “un reto” para saber si era capaz de hacerlo.

Irónicamente, declaró que si secuestraran a un hijo suyo, daría todo lo que pidieran, y que para los secuestradores él exigiría la pena de muerte:

“y si pudiera, matarlo yo, con toda su familia”.

El juez que tomó sus primeras declaraciones aseguró haber visto “el mal” en su mirada. Por su parte, la periodista Olga Wornat, cuya investigación sustenta la nueva serie, relató que en un encuentro él le dijo que eran “iguales”: él, el mejor secuestrador; ella, la mejor periodista.

Situación legal actual: Entre condenas y absoluciones

Daniel Arizmendi fue capturado en agosto de 1998 al salir de su domicilio y sentenciado a 400 años de prisión. Actualmente, se encuentra recluido en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, “Altiplano”, en Almoloya de Juárez.

Su nombre volvió a los titulares en diciembre de 2025, cuando la jueza federal Raquel Ivette Duarte Cedillo lo absolvió de un cargo específico de secuestro, argumentando que las pruebas presentadas por la extinta PGR eran insuficientes. Se ordenó su libertad inmediata exclusivamente por esa causa.

Sin embargo, “El Mochaorejas” no salió libre. Permanece en prisión por otros procesos y sentencias vigentes en su contra, cerrando así cualquier posibilidad de volver a las calles en el corto plazo.

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