Puerto Vallarta intenta recuperar la normalidad tras jornada violenta

Tras la jornada violenta del 22 de febrero, habitantes de Puerto Vallarta buscan alimentos, agua y gasolina mientras comercios reabren de forma limitada
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Reabren tiendas en Vallarta

Luego de la jornada violenta del 22 de febrero en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, la vida intenta retomar su cauce. Desde las primeras horas del día, ciudadanos salieron a las calles en busca de suministros básicos para continuar con sus actividades.

En distintos puntos de Puerto Vallarta se observaron filas en gasolineras y comercios. Algunos buscan alimentos y agua, mientras otros intentan abastecerse de gasolina ante la incertidumbre que dejó la ola de bloqueos, incendios y saqueos.

Las tiendas de conveniencia permanecen en su mayoría cerradas. Muchas fueron vandalizadas o incendiadas durante los hechos violentos. Incluso aquellas que no registraron daños optaron por no abrir, ante la falta de garantías de seguridad.

En contraste, pequeños tendajones de barrio comenzaron a operar y suministran productos de manera ordenada. También grandes almacenes como Soriana y La Comer abrieron sus puertas bajo medidas restrictivas.

Vehículos incendiados en Puerto Vallarta

En estos establecimientos permiten el ingreso de grupos pequeños de clientes. Una vez que concluyen sus compras, el personal autoriza la entrada de nuevos grupos, con el fin de evitar aglomeraciones y mantener el control.

Aunque la actividad comercial comienza a reactivarse, en varias colonias de Puerto Vallarta la presencia de seguridad pública es limitada. No se observan patrullas de manera constante en zonas habitacionales alejadas del centro administrativo.

En contraste, en las inmediaciones de la Unidad Municipal Administrativa (UMA) se concentra un importante despliegue de fuerzas. En ese punto se aprecia presencia de elementos del Ejército, policía estatal y policía municipal, además de personal de Bomberos y Protección Civil.

En las calles predomina un ambiente de cautela. Las personas caminan con rapidez, realizan compras necesarias y regresan a sus hogares. La prioridad es abastecerse y continuar con la rutina, pese al recuerdo reciente de la violencia.

Puerto Vallarta vive un proceso de ajuste tras los hechos que sacudieron la ciudad. Entre filas por suministros y gasolina, la población intenta recuperar la normalidad mientras permanece atenta a cualquier nueva indicación de las autoridades.

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Hugo Lynn