Prostitución: chicas nuevas 24 horas

Laura Zamarriego Mastre

“¿Que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo? No. El oficio más antiguo del mundo es mirar hacia otro lado”. Las palabras de Laura van cargadas de rabia. Y de conocimiento de causa. Un litro de whisky y hasta 6 gramos de coca diarios que años más tarde le provocarían una trombosis coronaria. Cada tres semanas, un club distinto. “Después de 21 días ya eres carne vieja. No mujer, no persona: carne. Y los clientes quieren ver carne nueva. Cuanto más borracha y drogada estés, más les gustas. Y si no hablas el idioma, mejor, porque –perdonad mi vocabulario– para follar no hace falta hablar”.

El testimonio de esta brasileña que aterrizó en España, engañada, hace ya 12 años, estremece. Tras perder su empleo en Brasil, gracias al que se costeaba la carrera de Derecho, una red de tráfico de personas la captó. Le ofrecían un trabajo en España, “limpiando casas y cuidando ancianos o niños”. En seis meses –le aseguraron- habría ganado lo suficiente para pagar los años de universidad que le quedaban para licenciarse.

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