Profecías para 2016

Fabrizio Mejía Madrid

En tiempos de los aztecas –nos dicen los libros oficiales de historia– la llegada de un nuevo año era motivo de un “fuego” que no sabemos a ciencia cierta si era un asado. Amén de las cosas terribles que se cuentan que hacían los ancestros no hay forma de saber si eran reales. Tampoco importa. Según la cultura oficial los aztecas le tenían tanto terror a no volver a ver el sol a la mañana siguiente que decidieron lo más lógico: sacarle el corazón a bellas damas y guerreros valerosos. Según esto, a los ancestros nunca se les ocurrió que si no salía el sol era, por ejemplo, porque había “norte en Veracruz”. Los mismos libros nos dicen que, además, los pueblos ancestrales podían predecir eclipses y el fin de los tiempos. Esta idea la perpetuó mi tío Nayo en 2012: