PREVENCIÓN ANTE TODO Niños de antes y niños de hoy.

Lic. Marisol Madero Plascencia

Ha escuchado usted la frase o usted mismo la ha dicho que dice “los niños de ahora y los niños de antes” yo en lo personal como escucho esa frase y generalmente suele ir acompañada de una lista de maravillas de lo que eran los niños de “antes” y una lista interminable de los defectos de los niños de “ahora”, cuando la verdad es que de lo único que se trata todo esto, es de límites y comunicación, por supuesto que debe haber diferencia en los niños conforme avanzan las generaciones, no podemos pedir que los niños se comporten de la misma manera a los de “antes” cuando los niños y la juventud de hoy en día casi casi desde que nacen están con estímulos por todos lados, ya ni hablemos de la era que vivimos en que la tecnología nos ha puesto en una situación completamente diferente hablando del pasado. Como dicen por ahí, los niños de hoy ya nacen sabiendo como manjar una Tablet o un celular. Pero qué pasa con lo principal que es la educación, es cierto que los tiempos cambian y la forma en que los padres educan también, uno de los problemas mayores es la falta de disciplina me pongo a pensar en lo mal que esta la comunicación y ni hablemos de los límites que deberían existir en la familia, los niños en los “tiempos de antes” y los “tiempos de ahora” han necesitado de lo mismo, los niños necesitan ser guiados por los adultos para que aprendan cómo realizar lo que desean de la manera más adecuada.
Es fundamental establecer reglas para fortalecer conductas y lograr su crecimiento personal, los límites deben basarse en las necesidades de los niños, aunque claro lo que se limita es la conducta, no los sentimientos que la acompañan. A un niño se le puede solicitar que no haga alguna cosa, pero nunca se le puede pedir que no sienta algo o impedirle una emoción o sentimiento, sobre todo los límites deben fijarse de manera que no afecten el respeto y la autoestima del niño, es vital a la hora de poner límites que el niño no se sienta humillado, ridiculizado o ignorado. Debemos señalar la situación problemática empleando pocas palabras. Los sermones son poco efectivos. Evitemos calificar al niño, solamente debemos señalar el problema. Se puede ser firme, pero tranquilo sin necesidad de llegar a los gritos.
Es nuestra obligación como padres que conforme nuestros hijos van creciendo, estemos al pendiente de sus acciones y su comportamiento, debemos ser los guías y mostrarles el mejor camino para ellos.
Algunas recomendaciones que se pueden tomar en cuenta son las siguientes, si notas que las actitudes de tu hijo son desafiantes o que tiene ciertas conductas que no son las adecuadas:
• Si observas un comportamiento ofensivo hacia otra persona por parte de tu hijo, trata de hablar con él seriamente sobre ello y explicarle el porqué de lo incorrecto de sus actos.
• Trata de darle una buena base moral a tu hijo, pero sobre todo hazlo con el ejemplo, ya que los pequeños aprenden más por lo que ven, que por lo que escuchan.
• Si tu hijo es rencoroso o vengativo, no ha perdonado cuando le han hecho algún mal o no le han dado lo que quería, enséñale a perdonar y olvidar.
• Si tu hijo provoca algún daño a un semejante, trata de que se disculpe y de que hagan las paces, de forma que entienda que ese comportamiento es inadecuado.
• Si tu hijo miente y tergiversa la realidad para conseguir lo que quiere, trata de enfrentarlo con la verdad, para que se dé cuenta de que mentir no es una forma de relacionarse sanamente.
Si ves alguno de estos comportamientos en tu hijo, y después de tus indicaciones no rectifica su forma de actuar, trata de dedicarle más atención y cuidado, y si observas que a pesar de eso continúa comportándose así, acude a psicólogo, recordemos que para eso están los expertos y no es que el problema sea “lo niños de hoy”, el problema es que quizá los tiempos cambian y les ha tocado crecer en un mundo donde son bombardeados con mil y un cosas, ejemplo de ello el internet, los videojuegos, es por lo mismo que como padres debemos estar siempre al pendiente de lo que ven o hacen nuestros hijos, entonces la diferencia entre los niños de “antes” y los de “hoy” somos los padres, porque hoy es cuando debemos estar más alertas ya que son justo los niños de esta generación los que están expuestos a más riesgos.
Se vale buscar orientación cuando se cree estamos perdiendo la brújula. No hay nada que por amor a nuestros hijos no haríamos como padres, entonces que las cosas que hagamos sean en su beneficio, poner límites también es un acto de amor.

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