¿Por qué será…?

Fabián se fue a dormir con una sonrisa: después de mucho batallar, por fin había logrado juntar el enganche de su moto. Con los cinco mil pesos en su cartera se dirigió a la tienda de donde salió con su flamante motoneta y una deuda por 13 mil pesos para todo el año en abonos chiquititos. “Qué méndigos”, pensó. “Como le suben a los intereses”. Pero aun así se marchó entusiasmado y agradecido.

Había terminado la prepa hacía unos meses, pero se la pensó mucho para seguir estudiando. Ansioso de tener un ingreso propio, decidió ponerse a trabajar. Probó suerte en varias chambitas, pero no encontraba lo suyo. Siendo un entusiasta motociclista, se puso como objetivo comprar una para de ahí obtener dinero. Le gustaba hacer las cosas bien, por eso empezó hasta tener su licencia y después de haber comprado, también con sacrificios, su casco reglamentario. El siguiente lunes, empezó a trabajar para una empresa de mensajería que reparte comida. El primer día se sintió algo raro, pero le empezó a “agarrar la onda”. El gusto le duró poco. Al viernes siguiente se encontró un retén de Tránsito del Estado en el que fue detenido. Al verlo, se mantuvo tranquilo, pues traía su documentación en orden, y su casco, pero entonces una agente le preguntó, de mala manera, por el chaleco fluorescente. Él le explicó que ignoraba ese requisito, pero que le levantara la infracción y con mucho gusto lo adquiriría. La oficial se mostró impasible: le iban a recoger su moto y tendría que pagar la multa, el arrastre y cada día que permaneciera en el corralón. Total: alrededor de seis mil pesos. Fabián sintió que el mundo se le venía encima. Si con trabajos había logrado reunir los cinco mil del enganche, ¿de dónde iba a sacar esa otra cantidad? Se sintió ultrajado. A su mente venían algunas clases de Civismo donde había leído que la Constitución establece que todo mexicano tiene derecho de circular libremente por su territorio sin ser molestado por nadie, a menos que haya orden de un juez. También escuchó en las noticias que esos operativos estatales estaban fuera de la ley pues violaban la autonomía municipal, el caso es que se despidió tristemente de su flamante moto y es día que no la ha podido recuperar. Qué manera de sepultar sus ganas de trabajar.

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