Policía catea antigua mansión del expríncipe Andrés tras su arresto en Reino Unido

AFP
La presión judicial sobre la Corona británica escaló este viernes. Elementos de seguridad iniciaron un nuevo registro en Royal Lodge, la antigua residencia de Andrew Mountbatten-Windsor, apenas un día después de que el otrora príncipe permaneciera detenido por 11 horas bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público.
El operativo, que se prevé dure varios días, se concentra en la propiedad de 30 habitaciones ubicada cerca del Castillo de Windsor.
Desde la mañana, camionetas policiales sin logotipos han sitiado los terrenos que Mountbatten-Windsor habitó durante décadas, hasta su desalojo a inicios de febrero.
Cerco político: El adiós a la sucesión
En un giro que agrava su crisis, el gobierno británico ahora considera seriamente una propuesta de ley para retirarlo formalmente de la línea de sucesión al trono, donde aún ocupa el octavo puesto.
Aunque el rey Carlos III lo despojó de sus títulos el año pasado, su lugar en la línea sucesoria solo puede alterarse mediante una nueva legislación.
Al respecto, el secretario jefe del Tesoro, James Murray, fue tajante:
“El gobierno considera cualquier medida adicional necesaria y no descarta nada”.
Un movimiento de este calibre no ocurre desde la abdicación de Eduardo VIII en 1936 y requeriría, además, el aval de naciones como Canadá, Australia y Jamaica.
Las pruebas que motivaron la detención
El arresto, ejecutado el jueves —irónicamente el día de su cumpleaños 66—, responde a la presunta filtración de información comercial confidencial al delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Documentos del Departamento de Justicia de EU exponen correos electrónicos donde Andrew habría compartido con Epstein reportes reservados sobre visitas oficiales a Hong Kong, Vietnam y Singapur, así como informes de inversión en Afganistán, todo mientras se desempeñaba como enviado comercial del Reino Unido.
Un laberinto legal
Tras ser liberado el jueves por la noche, Mountbatten-Windsor fue fotografiado en el asiento trasero de un vehículo con rumbo a Sandringham.
Su situación jurídica es de “bajo investigación”, lo que significa que la policía del Valle del Támesis aún no formula cargos, pero tampoco lo exonera.
Expertos legales señalan la complejidad del caso. El abogado penalista Sean Caulfield advirtió que la Fiscalía de la Corona debe determinar primero si Andrew califica como “funcionario público”, una definición que carece de estándares claros para miembros de la realeza.
Las sombras de Epstein en Reino Unido
Paralelo a este caso, diversas agencias analizan los registros de vuelo en aeropuertos británicos para detectar si fueron utilizados para la trata de personas bajo el amparo de Epstein.
Incluso, la Policía Metropolitana ha solicitado a los agentes que custodiaron a Andrew en el pasado que revelen cualquier detalle relevante sobre sus vínculos con el magnate estadounidense.
Crisis histórica
Esta detención marca un hito oscuro: Mountbatten-Windsor es el primer miembro de la familia real en ser arrestado desde el rey Carlos I en el siglo XVII.
Mientras tanto, el Palacio de Buckingham mantiene una distancia gélida; el monarca se limitó a declarar que “la ley debe seguir su curso”.
Por su parte, la familia de Virginia Giuffre, quien denunció abusos por parte de Andrés cuando era menor de edad, recibió la noticia con alivio.
Aunque este arresto no está vinculado directamente con el caso de Giuffre, sus familiares ven en este proceso una forma de reivindicación póstuma para la joven, quien se suicidó el año pasado.




