Descubra las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco, en Mulegé, BCS

El fascinante mundo de las pinturas rupestres en el Cañón de San Pablo, ubicado en el municipio de Mulegé, Baja California Sur
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Las pinturas rupestres en sierra de San Francisco, tesoro cultural.

Pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco, en Mulegé, Baja California Sur, son un tesoro cultural, así como un testimonio valioso de la creatividad y la cosmovisión de nuestros antepasados; reconocidas a nivel mundial como uno de los grandes legados culturales de la humanidad.

En el corazón de esta región se encuentra el Cañón de San Pablo, parte del majestuoso cañón de Santa Teresa, donde se puede admirar una extraordinaria colección de pinturas rupestres realizadas por los primeros habitantes de la península de Baja California. Estas obras de arte tienen una antigüedad que se remonta entre 1500 y más de 7500 años, ofreciendo una fascinante visión de la vida cotidiana, la espiritualidad y la cosmogonía de los antiguos californios.

El Cañón de San Pablo, ubicado a 37 kilómetros de la Carretera Transpeninsular, es el lugar más accesible de la Sierra de San Francisco para apreciar estas pinturas rupestres. Desde allí, los visitantes pueden realizar excursiones guiadas para explorar otros sitios arqueológicos como La Cueva Pintada, la Cueva de las Flechas o Boca de San Julio.

Las pinturas rupestres se elaboraban utilizando pigmentos naturales obtenidos de óxidos de hierro, óxido de manganeso y yeso, que proporcionaban una gama de colores vibrantes. Además de ser un testimonio invaluable de la creatividad humana, estas pinturas rupestres ofrecen una ventana única para comprender la historia y la cultura de los antiguos habitantes de la región.

Para visitar el Cañón de San Pablo y las pinturas rupestres, es necesario contar con la compañía de un guía autorizado, ya que se trata de una zona arqueológica protegida por el INAH. Aunque el acceso puede ser desafiante, el viaje vale la pena, ya que los visitantes tendrán la oportunidad de sumergirse en el arte prehistórico, estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de un espectacular cielo estrellado sin contaminación lumínica.

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Adolfo Torres