“El peor enemigo de lo excelente es lo bueno”

l peor enemigo de lo excelente es lo bueno

¿Por qué no se menciona como una prioridad recuperar nuestra calificación en transportación aérea, perdida por falta de apoyo o ineficiencia de controladores aéreos?

¿Qué hace la SCT? Su inútil titular Arganis, que, como auténtico florero, no toca este tema, ni da la cara no obstante ser el responsable directo de la atención a este problema.

Este es un ejemplo a la tolerancia de estupideces de funcionarios públicos, que mientras no tengamos la disciplina de la búsqueda de la excelencia, estaremos patinando en la mediocridad como país.

Este ejemplo de la SCT, deplorable por definición se repite en la FGR, con vergonzosos eventos en nuestra máxima protectora de la seguridad, sin que pase nada ni se den explicaciones satisfactorias a los interesados en la limpieza de esta institución.

Y no se diga en la Secretaría de Salud, en donde ha habido engaños, mentiras, deficiencias en suministro de medicinas y un abandono de hospitales. Los responsables, Alcocer y Gatell, culpables de este desastre, jugando con las vidas de miles de mexicanos, siguen apoyados por su protector, no obstante su deficiente actuación.

No oigo nada del apoyo al campo con tecnologías modernas, ciclos de sembrado, apoyo a agricultores, no oigo nada del Secretario responsable y no sé quién es porque nunca lo he visto hablar de este tema.

Y el desarrollo del campo es vital para nuestra supervivencia.

Uno de nuestros atractivos fuertes del país, el turismo, sigue siendo uno de los ingresos más importantes, no obstante, la pandemia, la cancelación del aeropuerto de la CDMX, que yo espero se reviva, la violencia sin control, obligando a nuestro mejor cliente EU, poner alertas de peligro en 30 estados de México y el temor de viajar de los nacionales por las constantes noticias negativas de violencia.

Aun así va creciendo pero podía hacerlo al doble de lo existente por la diversidad de atractivos que tenemos en nuestro gran país.

En el ataque a la violencia asegura el presidente en turno, que la violencia atacada con violencia no es la solución.

Creo que no entiende es que su responsabilidad de aplicar la ley sin miramientos, y dar resultados.

Ya basta de sermones religiosos.

Estoy seguro que todo se puede mejorar, siempre y cuando todos los funcionarios públicos, desde el más encumbrado hasta el más humilde, absorban en su trabajo diario la responsabilidad y el conocimiento que,

“el peor enemigo de lo excelente es lo bueno”

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