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Pensamientos dichos… en voz alta   Las locuras del emperador

Nada debe de ser más complicado que dibujar una idea de ciudad, una idea de gobierno al calor de una contienda electoral, intentar convencer a los electores de ser la mejor opción para gobernar un estado, un municipio o un país debe de ser tan complejo, al grado de llevar a los aspirantes políticos, abiertos y de closet (llamados también independientes) a ir a un mundo astral incomprensible para la mayoría de los ciudadanos, quienes al no entender nada de la retórica discursiva se aferran a una moda esperanzadora de prosperidad nacional.

 

Y es que nada real, nada de este mundo podría calmar el enojo, la molestia, el hartazgo, la frustración y todos los demás adjetivos que me faltan, de una sociedad que lo ha acumulado por décadas, por generaciones y que, bajo el argumento mentiroso de la esperanza de estar mejor, de vivir mejor con que los políticos nos endulzan el oído casa tres o seis años, hemos guardado para el momento histórico oportuno.

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