Nuevo Vallarta, un proyecto con historia cuyo nombre peligra

Letrero Nuevo Vallarta

El cronista del municipio de Bahía de Banderas, Eduardo Gómez Encarnación, destacó la importancia de Nuevo Vallarta como desarrollo turístico, náutico y residencial que nació en 1973, en ese tiempo perteneciente a Compostela, cuyo nombre hoy pretende cambiar el gobernador Miguel Ángel Navarro, por el de Nuevo Nayarit.

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Eduardo Gómez Encarnación

Rememoró que antes de la llegada de los españoles, lo que hoy es Nuevo Vallarta, el sitio entre la desembocadura del rio Ameca, la laguna del Quelele y el poblado de Tondoroque se dedicó al beneficio de la sal y otras pesquerías.

Bote

Ya en la época colonial se llamó Petatuca; en el siglo XVI se entregó a unos encomenderos y también estuvo en manos de una corporación religiosa, dedicándose entonces a la ganadería.

En el siglo XIX hubo una gran concentración de tierras llamada El Colesio, desde Punta de Mita a Puerto Vallarta, para después pertenecer esta superficie a la Hacienda La Jarretadera; con el reparto agrario paso a ser parte de los ejidos La Jarretadera, Bucerías y Valle de Banderas.

“Nuevo Vallarta nace  a partir de la división del Fideicomiso Traslativo de Dominio Bahía de Banderas, iniciado por el presidente de México Gustavo Díaz Ordaz en 1970, y en 1973 el presidente Luis Echeverría vio la conveniencia de separarlos, queda el Fideicomiso Traslado de Dominio para Puerto Vallarta y crea un organismo que se llama Fideicomiso Bahía de Banderas, el FIBBA”, antepuso.

“En 1973 hay un proyecto de desarrollo turístico del gobierno federal muy fuerte, que comprende los Centros Integralmente Planeados, CIP, se planean 5, que es Cancún, Huatulco, dos en Los Cabos e Ixtapa Zihuatanejo me parece, a la par promovieron desarrollos menores en inversión, como Nuevo Sol de Rincón de Guayabitos y Nuevo Vallarta, junto con su campo de Golf de Flamingos”, puntualizó el historiador Gómez Encarnación.

Mapa Nuevo Vallarta

Destacó que el nacimiento de Nuevo Vallarta tiene una mística social, en donde los ejidatarios serían coparticipes de sus beneficios, pero fracasa a finales del sexenio de Luis Echeverría y paran las obras en 1977; el presidente López Portillo, en 1978, retoma el proyecto pero sin el sentido social, con una polémica liquidación a los ejidatarios.

“Aquí, bueno la visión fue Vallarta ya despuntaba, Vallarta ya tenía nombre, ya tenía posicionamiento a nivel internacional y bueno pues fue cómodo y creo acertado, podríamos decir entre comillas si no se oye muy feo, colgarse pues del nombre, adjudicárselo, entonces ahí nace Nuevo Vallarta”, puntualizó.

Explicó:

“De ahí se empieza a desarrollar el área que son 7 kilómetros de zona costera, que van desde el río Ameca hasta Bucerías, por 3 de ancho que ya estaba marcado por la carretera federal 200 que se trazó en 1969, que son 1 mil 947 hectáreas que es todo lo comprende el concepto de Nuevo Vallarta”.

El profesor Gómez Encarnación recuerda que en 1980 las propiedades se empiezan a trasladar a particulares, que es cuando se empiezan a construir los grandes hoteles.

Hoy a casi medio siglo de ostentar el nombre de Nuevo Vallarta, ha creado identidad y un posicionamiento en el mundo turístico y empresarial.

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