Obispo Engelberto es recibido con banda y tradición en El Pitillal, Vallarta

La comunidad de El Pitillal, ubicada al norte de Puerto Vallarta, se vistió de fiesta este lunes 23, por la culminación del novenario en honor a Jesús Resucitado y la visita de monseñor Engelberto Polino Sánchez, obispo de la Diócesis de Tepic, a cuya jurisdicción católica pertenecen las parroquias de esta ciudad. Hace medio año asumió el cargo apostólico y fue recibido con música de banda y custodiado por charros; caminó por las céntricas calles ante la sorpresa de la población.
En el cruce de las empedradas calles 5 de Mayo y Exiquio Corona lo esperaban un centenar de feligreses. El obispo, de manera sencilla, llegó manejando su vehículo; fue recibido por el párroco del templo de San Miguel Arcángel, Francisco Javier Santiago Dueñas, y mientras vestía su sotana, estola y mitra, la gente lo rodeó para besar su anillo y pedir su bendición, a lo que siempre respondió con sonrisas y estrechando las manos de todos.

La señora Luz Robles fue la encargada de dar el mensaje de bienvenida, quien pidió aplausos de los vecinos para el obispo y el señor cura del pueblo. Después, el delegado municipal de El Pitillal, Arnulfo Esparza Muñoz, como autoridad del lugar, también acudió a recibirlo a caballo.
“Obispo, siempre será bienvenido. El Pitillal es su casa; la gente del Pitillal somos muy devotos… Siéntase en familia, mejor que en familia, aquí lo arropamos muy bien”, le dijo en el micrófono.
El prelado Engelberto Polino dirigió su primer mensaje en tierras pitillalenses: “Quiero agradecer al señor cura Francisco Javier Santiago el haberme invitado a participar de esta fiesta. Quiero agradecer a todos ustedes que, a pesar del calorcito y el sol —bueno, ya han de estar acostumbrados—, están aquí; y para mí es un signo muy bonito el que me reciban en esta calle, que podamos ir caminando, porque eso nos recuerda que somos peregrinos, que estamos llamados a llegar a nuestra meta, que es el cielo, y los ubicamos llegando primero al templo, que es donde nos vamos a encontrar con la comunidad y Dios”.

Peregrinó junto a los charros, escaramuzas y familias de El Pitillal. Al llegar al templo de San Miguel repicaron las campanas; en punto de las 12:00 ofició la eucaristía, concelebrada por una docena de sacerdotes de la región, al pie del monumental Cristo Resucitado, elaborado en madera y que fue traído en 1992.
Además del programa religioso, del 15 al 23 de marzo se realizan kermeses, tianguis, feria y bailes populares en la plaza y calles aledañas, culminando con castillo y juegos pirotécnicos a las 10:00 de la noche y la presentación de una banda.
Entrevistado por CPS Noticias-Tribuna de la Bahía, el obispo Engelberto dio un mensaje a los vallartenses:
“Veo que es una comunidad de mucha fe; en todas las comunidades parroquiales donde he llegado siempre he visto mucha participación de la gente, una fe sólida, eso me da mucho gusto. Los exhorto a seguir conservando esta fe, seguir transmitiéndola a las nuevas generaciones. Tenemos una tarea importante en un tiempo donde la gente pareciera que se ha alejado de Dios; más bien es como un grito de las personas, un grito de los jóvenes que están buscando una fe más sólida, de más compromiso… una fe de más respuesta”.




