Nueve años, edad en la que muchos niños se inician en el consumo del cristal: Beatriz Barrón

En entrevista con CPS Noticias, Beatriz Barrón Hernández, directora del Centro de Integración Juvenil lanza la voz de alerta: “El consumo de drogas entre niños cada vez es mayor, ahora que se debate tanto sobre la legalización de la mariguana, ya esa ni siquiera es la droga más preocupante; aquí en Vallarta estamos viendo mucho consumo de cristal, y esto es un grave conflicto porque los daños que provoca esta sustancia son mayores, por tratarse de una droga sintética, mezclada con una serie de porquerías que los chavos no saben ni lo que se están metiendo; aunado a eso ya existen unas 800 sustancias que no se han podido clasificar; por lo tanto aún no pueden considerarse ilegales porque tienen un componente diferente a las otras y farmacológicamente no pueden prohibirse debido a los daños que puedan generar; por eso el consumo siempre nos va ganando”.

–¿A qué edad promedio se presenta el consumo de drogas entre los menores de edad?

— Desde los nueve años; desde esa edad nos han llegado a nosotros; pero hay que recordar que a veces pasa mucho tiempo entre el inicio del consumo y la búsqueda de la ayuda; varios años inclusive, y eso complica tener un pronóstico favorable porque durante todo ese tiempo ya hubo un avance y las drogas sintéticas especialmente dañan las neuronas de manera irreversible y eso hace más complicado regresarlos a su realidad.

–¿Y qué hacer?

“La prevención es fundamental; sabemos que la persona que consume alguna sustancia, desde el punto de vista sicoanalítico quiere llenar esos huecos o esas carencias que le quedaron desde la niñez, pero el consumo de sustancias adictivases multifactorial; una buena educación, una buena calidad de vida donde los chavos aprendan a tener un proyecto de vida, a que encuentren su misión, su visión, el por qué están aquí; que se les den oportunidades, el gestarse en una familia nutrida desde el punto de vista emocional, donde tengan esa sensación de pertenencia para que no tengan que andar buscando una pandilla u otros grupos antisociales con los que se sientan fortalecidos; si en la familia se les da esa constancia, esa permanencia de sentirse queridos, es muy probable que se evite la presencia de la adicción.

“Pero a veces no basta; también influye todo el contexto sociocultural en el que se encuentran inmersos; frecuentemente como papás llegamos a tener ciertas fallas, puede haber carencias o diferencias hasta con los mismos hijos: a veces no se trata igual al primer hijo que al último y si esos pequeños factores no se atienden, y si el contexto social va abonando elementos de riesgo, puede desencadenarse el consumo. Si estás en un momento de tristeza y llegas con tus amigos para que te suban el estado de ánimo y ellos te ofrecen algo… si te acaba de dejar la novia, si te peleaste con el papá, esos son puntos frágiles, coyunturas para que el individuo consuma. No siempre ni con todos, pero puede suceder”.

Beatriz Barrón aprovechó también para invitar a una actividad que tendrán, en el marco de la campaña federal Juntos por la Paz, consistente en una Feria de la Salud y la Cultura, el próximo sábado siete de diciembre en la plaza central de El Pitillal, donde se darán a conocer todos los servicios que ofrece el CIJ, además de otras instituciones dedicadas a la salud mental; habrá actividades para niños y adolescentes. Al final de cuentas, concluye, “todos debemos ocuparnos de cuidar nuestra propia salud mental para darle a los demás la tranquilidad y la paz de una vida saludable”.

 

 

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