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MAGIA EN EL TIEMPO --Mulegé un paraíso virginal--

MAGIA EN EL TIEMPO --Mulegé un paraíso virginal--

Al lado izquierdo de la serranía poco a poco comienza a ocultarse el sol, Semilla de Orgullo se encuentra en Mulegé. Llega la noche, pero el calor no se va. Los azules del mar y del cielo se van perdiendo. Es tiempo de las sombras. Por igual se desvanece el cobrizo serrano.

El horizonte es tan amplio y en partes tan agreste y tan virginal que es posible que haya partes de su suelo no pisadas por el hombre. Los milenios se suman y se meten en la bolsa de viaje para convertirse en disfrute del presente. Tantos ayeres transcurridos que siguen siendo hoy, por donde se mire.

El tiempo vive aquí su magia. Semilla de Orgullo (que fomentan Plaza Arámburo y Tribuna de Los Cabos) tiene ángulo completo de 360 grados para recoger cuanto testimonio fotográfico se pueda. En esta ocasión las familias Linares Arce y Rojo Pacheco se han hechado la mochila al hombro. Con el amanecer uno de los grandes retos está enfrente, es un gigante activo en México: el Volcán de las Tres Vírgenes.

Cuando el Hombre de Tepexpan en el centro del país enfrentaba al mamut y aun estaba lejos de aparecer el imperio egipcio, y no había cimiento alguno de las culturas madres maya, azteca, zapoteca, olmeca y entre tantas la totonaca, en el Norte sudcaliforniano comenzaban a brillar los primeros Orozco, Siqueiros, Rivera. En la Sierra de San Francisco se registran en grandes murales las pinceladas de arte mas antiguas de América. Y en los milenios transcurridos, ya con la expansión humana, el turismo, los aviones, los cruceros turísticos, el internet, a la par la región conserva intacta, como única en el planeta, la Laguna de San Ignacio, y mas al Norte abraza majestuosa, en Ojo de Liebre, la principal oficina del Registro Civil de los nuevos sudcalifornianos: las ballenas grises hijas de Baja California Sur cuando sus madres se dejan venir en la temporada invernal.

En San Ignacio llegan los autobuses, uno tras otro. Los raspados, las nieves, tienen su “agosto” en estos días de verano. El atractivo es visitar la Misión con su fecha de 1768, aun cuando hay mentiras del pasado que no deberían de replicarse como verdades del presente: jubilosos los nativos se sumaron a la construcción del edificio religioso, se alude palabras mas palabras menos, cuando se trata no obstante de un testimonio de los tiempos de la colonia que es lo mismo que conquista y sus esclavos que no júbilo mas que para los que saquearon y bendijeron el saqueo y la esclavitud durante largos 300 años.

En el horizonte sin embargo las playas son increíbles, sanas, de oleajes suaves, tranquilas, de convivencia familiar y de servicios hasta con la venta de agua potable o los alimentos que se quieran o los mismos paseos en lancha para ir por las almejas, Santispac entre tantas. Las gratas sorpresas se van sumando, no terminan de apilarse. También esta región a 700 kilómetros de Cabo San Lucas, tiene sus arcos, los que para "ciertos" --expresara el médico Hugo Payén cuando comparte pancita del pez capturado-- se pueden disfrutar entre los bordes de la Isla San Marcos, que guarda entre sus tesoros una cueva que brinda, además, sombra permanente y agua fresca, bien fresca.

Santa Rosalía como principal núcleo poblacional en la zona, reta al temor de los incendios para conservar esa imagen de armonía arquitectónica con inmuebles de madera y calles provincianas que ya quisieran centros de atención internacional como Cabo San Lucas. Mulegé a cada paso y a cada extender de la vista brinda sorpresas y experiencias únicas. Y tocando la historia provoca reflexiones, dignas de amplios debates arqueológicos o paleontológicos. A ver:

Si las pinturas rupestres que han sobrevivido a los milenios en La Pintada se estiman entre los 8 o 10 mil años de antigüedad, con una presencia humana que para llegar a la Sierra de San Francisco tuvo que pasar por otros milenios en su peregrinar, porqué no registró mega fauna. Es decir, hay coyotes pero no dientes de sable, hay venados pero no mamuts. Testimonios paleontológicos del pleistoceno se tienen documentados en Baja California Sur. Llegar a La Pintada y entre otros puntos o a la cueva de las Águilas se convierte es una gran experiencia para compartir, para expresar orgullo de tanto que tiene Baja California Sur y de lo que en un amplio recorrido puede ofrecer Mulegé. Cuando se baja de la sierra, atrás queda toda esa prueba de montura y de avanzar por entre los desfiladeros. En ese gran mural se puede percibir la ballena, peces, tortugas, aves –a este reportero le parecieron zopilotes aureas, pero hay quien puede exponer que se trata de águilas--. Las especies de diferentes animales se van acumulando y los humanos fueron dejados con un estilo especial. Vaya, verse ahí en medio de esa huella milenaria, en medio de ese cañón y con el agua cristalina que alcanza a correr, bien puede decirse que vale la pena.

Tanto que da Mulegé que uno no se llena. Alza la mano entonces la Biosfera del Valle del Vizcaíno. Única, amplia y espléndida. Aparte, entre Santa Rosalía y San Ignacio, se encuentra el Volcán de Las Tres Vírgenes, espera ahí majestuoso. Tiene sus guardianes, sus secretos, un valle a sus pies. No es complicado llegar hasta sus faldas, en donde incluso hay cabañas (Tel: 615 15 2 26 52, correo: ecotourtresvirgenes@gmail.com) hasta con Wi-Fi. De ahí hasta la cima sudcaliforniana con sus mil 900 metros de altura, sus fósiles guardados, el borrego cimarrón y hasta el registro fotográfico de venado blanco.

Un grito desde arriba: se te saluda desde aquí Sierra de La Laguna. De cima a cima. A los lados el Océano Pacífico y el Golfo de California. Senderismo impresionante, el reencuentro de las huellas dejadas en los milenios. Tanto que da el Volcán de las Tres Vírgenes que no se tiene llenadera . Para quien gusta del senderismo, del saludo de la naturaleza, de los testimonios de la formación de la Península, de cuevas con fósiles marinos, de aguas termales, de percibir el azufre y las paredes de tonos todos de la montaña, hay un gigante que es el guardián de tanto: el Volcán de las Tres Vírgenes.

Por igual Semilla de Orgullo saca la cámara fotográfica. Se han observado aves rapaces, pero en especial se saluda sobre un risco de la Isla San Marcos a un viajero de América del Sur: el pájaro bobo de patas azules. Si los turistas pasan la voz de que es toda una experiencia visitar Baja California Sur, por qué las aves no harían lo propio con un lugar saludable para venir de tan lejos, lo mismo de sudamerica que de Canadá o de lo Estados Unidos. LLegan también las ballenas y el tiburón ballena, viajeros incansables y conocedores de la buena vida sudcaliforniana. Con tanto Mulegé nos da su magia. Sus atardecers y amaneceres. Un lugar aún virgen para el mundo. Compartamos el orgullo.

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